LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL







PERDONAR ES PONER EL AMOR EN ACCION PARA SANAR

POR: JOSEPH MURPHY

Perdonar es poner el amor en acción para sanar diciendo: «La paz sea contigo», persistiendo hasta que desaparezcan todos esos sentimientos de odio y rencor.

Imagen Perdonar es poner el amor en accion para sanar

PERDONAR ES SANAR

Perdonar a otros es esencial para la paz mental y salud radiante.

«Cuando estéis orando, perdonad si tenéis algo contra alguno, para que también se os perdone a vosotros vuestras ofensas». Jesús el Cristo

Es necesario que perdonéis a todos los que os han hecho mal, si queréis la paz y el bienestar perfectos. Perdonarse a sí mismo es poner vuestros pensamientos en armonía con la ley y orden divinos. Realmente no pueden perdonarse a sí mismos hasta cuando usted no haya perdonado a los demás. Rehusar perdonarse a sí mismo es ni más ni menos que el orgullo o ignorancia espiritual. La medicina psicosomática de hoy, sostiene el hecho que todos los sentimientos, condenaciones, hostilidad y remordimientos, son la causa de un prototipo mental que producen enfermedades que van desde la artritis hasta los desórdenes cardíacos. Recalcan que estas personas enfermas han sido maltratadas, heridas, golpeadas, injuriadas y guardan odio y resentimientos contra sus opresores.. Esto produce sangrantes heridas en la mente subconsciente. Hay una sola medicina que puede sanar sus heridas: Perdonando.

PERDONAR ES AMOR EN ACCIÓN

Lo esencial en el arte de perdonar, es tener el deseo auténtico de hacerlo.

Cuando usted desea perdonar sinceramente a otro, tiene el cincuenta por ciento a su favor. Perdonar a los demás no significa necesariamente el que deba tener relaciones con él o se asocie a él. Usted no puede ser obligado a querer a alguien, ni puede imponérsele leyes que le obliguen a tener buena voluntad, amor, paz o tolerancia. No es posible amar a las personas porque emitan una ley a tal efecto. Se deduce entonces que se puede amar a otros, sin que necesariamente nos gusten.

«Amaos los unos a los otros». Jesús el Cristo

De esto, todos y cada uno de nosotros puede hacerlo quien realmente lo desee. Amar significa desear a los demás salud, felicidad, paz, alegría y todas las bendiciones de vida. Sólo existe un requisito; ser sincero. Usted no es del todo magnánimo cuando perdona; en cierto modo hay egoísmo por cuanto usted piensa en ello y lo siente. Como usted crea y piense, así será. ¿Hay algo más simple que esto?

TÉCNICA PARA PERDONAR

El método expuesto a continuación es muy sencillo, obrará maravillosamente en su vida cuando lo practique: tranquilice su mente, relájese y siga adelante. Piense en el principio divino del amor, piense en su amor por usted y afirme: «Perdono total y libremente; lo libero mental y espiritualmente. Perdono totalmente cualquier cosa relacionada con el problema en cuestión. Soy libre y él (o ella) es libre. Es un sentimiento maravilloso. Es mi día de olvido general, libero a todas y cada una de las personas que me han ofendido y les deseo a todas ellas prosperidad, felicidad, paz y todas las bendiciones de la vida. Lo hago libre, alegre y amorosamente y cualquier cosa que yo piense de la persona o personas que me han ofendido, diré: La he liberado y todas las bendiciones de la vida sean con ella. Soy libre y él será libre». Los resultados son maravillosos. Una vez que usted ha perdonado con toda sinceridad a la persona es necesario repetir la plegaria.

El gran secreto del perdón.

Si la persona permanece en su mente o la ofensa particular por ella inferida surja a su mente, para perdonar elimínela diciendo: «La paz sea contigo». Hágalo así muy a menudo cuando el pensamiento entre en su mente. Usted hallará que después de pocos días el pensamiento o experiencia retornará cada vez con menos intensidad, hasta desaparecer.

PERDONAR Y LA PRUEBA ACIDA

El oro se prueba con ácido, el perdón también tiene su prueba ácida.

Si yo le contara algo extraordinario de alguien que usted no quiere porque le ha engañado, o defraudado, y usted se enfurece al oír noticias buenas de su eventual enemigo, esto significaría que las semillas del odio están todavía en su mente subconsciente disponibles a hacer estragos con usted.

Supongamos que haya tenido un doloroso abceso dental hace un año y usted me lo cuenta; si yo le preguntara si ha tenido casualmente disgusto en este momento, al contármelo, con toda seguridad que me contestará: «Por supuesto que no; tengo recuerdo de ello pero no disgusto».

Supongamos que usted haya tenido un abceso dental hace un año, era muy doloroso. Pregúntese a sí mismo, ¿ahora duele? La respuesta será negativa. En forma semejante si alguien le ha ofendido, calumniado, herido, ultrajado; ¿Su pensamiento contra esta persona es negativo? ¿Se enfurece cuando lo recuerda? Si es así, las raíces del odio están allí, vivas y destruyéndole. La única manera de eliminarlas es con amor, deseándole a la persona ofensora todas las bendiciones divinas, hasta el instante en que el recuerdo de la persona no le mortifique y reaccione con una bendición de amor y paz. Esto es el significado de perdona setenta veces siete.

He aquí la clave. Usted guarda memoria del incidente pero no sufre por ello. Es esta la prueba del ácido y muy necesario comprenderla sicológica y espiritualmente; de otro modo está simplemente obstaculizándose a sí mismo y no está practicando el verdadero arte del perdón.

Perdonar es dar: Dar amor, paz, alegría, sabiduría y todas las bendiciones de la vida a los demás, basta que no haya dolor en vuestra mente. Es esta la prueba del ácido del perdón.

PARA COMPRENDER ES NECESARIO PERDONAR

«Lo que un hombre piensa en su corazón, así será». Joseph Murphy

Cuando un hombre comprende la ley creativa de su mente, cesa de culpar a los demás y las condiciones que obstaculizan su vida. Sabe que son sus propios pensamientos y sentimientos los que crean su destino. Además está consciente que lo externo no es la causa condicionadora de su vida y experiencias. Creer que otros puedan destruir nuestra felicidad, que usted es la pelota de un cruel destino, que usted necesita oponerse y pelear con los demás para poder vivir, todas estas y otras cosas parecidas son insostenibles una vez comprenda que sus pensamientos son cosas factibles.

El resentimiento, el odio, mala voluntad y hostilidad están detrás de un pesado fardo de malestares. Perdónese a sí mismo y a los demás, irradiando amor, vida, alegría, buena voluntad para todos aquellos que le ofendan. Comprenda esta situación y continúe así hasta desatar todo el resentimiento de su mente y tenga verdadera paz con ellos.

El principio vital del amor no guarda rencor alguno contra nadie. La vida jamás condena. La vida sana una profunda cortada en su mano. La vida le perdona cuando se quema un dedo, reduciendo el edema y restaurando la parte afectada perfecta y totalmente.

Usted no odia a una persona con una dificultad. Le tiene compasión. Tenga compasión y comprenda las dificultades mentales que lo han condicionado negativamente. Comprenderlo todo es perdonarlo todo.

«Cada pensamiento es una causa y cada condición es un efecto». Joseph Murphy


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