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ADI SHANKARA

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La realidad es esa esencia que se refleja en la existencia igual que el sol ilumina el mundo.

Toda la Existencia, es eterna, sin principio ni fin y esta más allá de los nombres y de las formas.

Para un hombre dotado de realización propia no hay otra cosa en la que ocupar su mente más que en la continua concentración en la existencia.

El universo es una continua serie de percepciones de la existencia, por lo cual, cualquiera que sea el aspecto que tome no es otra cosa más que de la existencia.

Ya no soy ni esto ni aquello, sólo lo supremo, el que lo ilumina todo; en verdad soy la existencia, el primero sin segundo, puro, carente de exterior e interior, infinito.

Aquel que a través de su estado de iluminación ya no diferencia entre el alma inmortal y la existencia, ni tampoco entre el universo y la existencia; a este hombre se le reconoce como un liberado en vida.

El ser que ha alcanzado un estado de iluminación permanente y manteniendo su alma completamente sumergida en la existencia, goza de la dicha eterna e imperecedera, libre ya de toda atadura a la acción.

Los iluminados experimentan en su corazón la infinita existencia, mediante la luz del entendimiento, y comprende que su naturaleza es Conocimiento Eterno y Dicha Absoluta.

La gente iluminada que conoce su identidad en la propia existencia y que ha renunciado a su conexión con el mundo objetivo, vive palpablemente unida con toda la existencia; que es el eterno conocimiento de la Dicha.

El alma inmortal no es otra cosa sino existencia; este inmenso universo no es otra cosa más que existencia misma.

Lo puro, la morada de todo Conocimiento, la entidad sin principio: esa existencia eres tú.

La Suprema Existencia está más allá del alcance de las palabras, pero es accesible al ojo dotado de iluminación pura.

La ilusión esta en diferentes escenarios y condiciones hasta que se reconoce el propio Ser, la Realidad permanente donde todo viene y va.

¿Quieres que las estrellas del Cielo sean tu traje? ¿O prefieres vestir la ilusión monasterio?

La rueda de lo ilusorio y lo real te atrapa. Tu vida se vuelve tan solo una tensión entre lo que es y lo que debería de ser. Lo que es ilusión o es real.

Cuando las aspersiones de espuma vuelven a ser olas, la fluidez, la frescura, etc., se disuelven en las olas, y estas, a su vez, se disuelven en el océano.

El jiva verdadero reconoce que su identidad con Brahma es Real, y no ve nada que no sea Identidad. Todo el resto lo considera ilusorio.

El jiva objetivo (visva) considera, además, a este mundo de vigilia como real, pero el verdadero jiva (el Atman) comprende que ese mundo real no lo es.

El jiva, mientras sueña, considera real al universo soñado, pero el jiva empírico (en el estado de vigilia) lo considera irreal.

Estos (jiva y jagat), que no tienen comienzo, sólo existen para quien todavía no obtuvo la Liberación (moksha). Por lo tanto, ambos son fenoménicos.

La falaz presentación de la conciencia en el buddhi, que efectúa diversas acciones y recoge los frutos, se llama jiva. A su vez, lo que consiste en elementos, con sus respectivos productos que son de la naturaleza del goce, se llama universo (jagat).

La maya proyectiva y veladora reposa en Brahman. Ella, cubriendo la naturaleza indivisible de Brahman, imagina el universo (jagat) y al jiva.

Las grandes sentencias védicas como Tat tvam asi (Tu eres Aquel)[4], expresa la Identidad del jiva con Brahman sin partes. Esta Identidad se aplica al jiva limitado[5] y no se concibe con los otros dos jivas.

La limitación es ilusoria, pero lo que parece limitado es real. El estado del jiva se debe a las superposiciones de los atributos del Atman, pero Éste es de la misma naturaleza que Brahma.

Hay tres especies (conceptos) sobre el jiva: el limitado, el falsamente presentado y el imaginado en sueños.

Cuando las cadenas del deseo y la ilusión han sido despedazadas, todas las dudas disipadas, y los diversos tipos de karma disueltos, se realizan «Aquel» que, al mismo tiempo está arriba y abajo. Aquél que, a la vez, es trascendente e inmanente.

Desidentificándose del cuerpo y realizando el Atman supremo, por más que la mente pueda dirigirse hacia cualquier objeto, se experimenta el nirvikalpa-samadhi.

El precedente estado de quietud mental es considerado por su beatitud, como la tercera fase del samadhi. Es necesario realizar incesantemente estos seis géneros de samadhi.

La Entidad (Brahma), permanece siempre en su misma naturaleza incondicionada e impregnada de Sat-citt-ananda. La contemplación ininterrumpida de ese estado se llama reflejo medio.

El primer género de samadhi (savikalpa) es posible a través de un objeto, tanto interno. (subjetivo) como externo (objetivo). En este último samadhi, el mundo de los nombres y de las formas (nama-rupa) se disocia de la Existencia pura.

Soy Sat-citt-ananda independiente, autorresplandeciente, libre de la dualidad. Esto se conoce como (el segundo género de) savikalpa-samadhi asociado con el sonido (subjetivo).

Los deseos, etc. centrados en la mente, son objetos (del conocimiento). Es necesario meditar sobre la consciencia citt como Testigo de tales modificaciones mentales. Este estado se llama savikalpa-samadhi asociado con un objeto (del conocimiento).

Cuando uno se vuelve indiferente al mundo de los nombres y las formas y se consagra al Sat-citt-ananda, debe practicar ininterrumpidamente la Contemplación (samadhi) sobre el centro del corazón o sobre un pensamiento-semilla externo.

La Existencia (Sat), la Consciencia resplandeciente (citt), la Beatitud (ananda), y el nombre y la forma, son las cinco características universales; las tres primeras se refieren a Brahma, las otras dos al universo fenoménico, o sea, al reflejo.

También en este caso, la distinción entre Brahma y el mundo fenoménico puede comprenderse solo cuando el poder “velador” de maya, ha sido eliminado. De modo que el cambio puede ser percibido en lo manifestado y nunca en Brahma.

De modo parecido, bajo la influencia del poder velador que oculta toda distinción entre el universo de las apariencias y Brahma. Este último parece poseer los atributos del cambio de aquel.

En la proximidad del Testigo (Atman), el misterioso cuerpo sutil (linga sharira) –identificado con el cuerpo densose ilumina, y el ser vivificado por el reflejo de la Consciencia pura, se convierte en individualidad operante.

En Sat-cit-ananda (Ser, Consciencia, Beatitud), naturaleza de Brahma, el mundo de los nombres y de las formas se manifiesta de la misma manera que las olas y gotitas que emergen del océano; a este acontecimiento se lo llama manifestación.

Ciertamente, maya tiene dos poderes: el proyectivo (viksepa-sakti) y el velador (avriti sakti). Desde el cuerpo sutil hasta el cuerpo denso, todo es creado por el poder proyectivo.

El insensible cuerpo sutil, causa material del manas y del sentido del ego, es una unidad; él pasa progresivamente a través de los tres estados (vigilia, onírico y sueño profundo) y está sujeto a nacimiento y muerte.

El órgano interno, que es una modificación, identificándose con el reflejo de la consciencia, imagina ideas mientras sueña. Después, en el estado de vigilia y en relación con los órganos sensoriales imagina objetos externos.

La identificación recíproca y natural (del ego y del reflejo de la consciencia) persiste mientras se la considera real; las otras dos identificaciones se desvanecerán cuando terminen los efectos del karma y cuando surja la iluminación.

El sentido del ego puede identificarse de tres modos: con el reflejo de la consciencia, con el cuerpo y con el Testigo (Atman). La primera identificación es natural, la segunda se debe a su karma anterior, y la tercera a la ignorancia.

El Sabio considera proporcionalmente equivalentes el reflejo de la consciencia y el sentido del ego al fuego y al trozo de hierro candente. El cuerpo, identificándose con el ego, toma consciencia de sí.

Un reflejo de Consciencia pura impregna la buddhi dándole inteligencia. La buddhi se revela en su doble naturaleza; como factor egoico y como mente.

Esta consciencia no tiene nacimiento, crecimiento ni muerte. Ella es siempre autoresplandeciente y, sin la ayuda de nadie ilumina todas las cosas.

La Consciencia ilumina al deseo, a la decisión y a la inseguridad, a la fe y a la incredulidad, ala perseverancia y a la inconstancia, a la humildad, la comprensión, el temor, etc. porque (“Ella”) es una unidad.

El ojo (la vista) es penetrante, nublada, o bien, ciega; y estas características pueden ser percibidas porque la mente es una unidad. Esto se aplica también (a todos los otros órganos): oreja, piel, etc.

Debido a distinciones como: azul, amarillo, denso o sutil, corto o largo, el ojo, como unidad, percibe la variedad de las formas.

El liberado en vida viene a alcanzar el estado de Absoluta Unidad; la inconmensurable Felicidad sin fin llamada la Morada Suprema de Vishnu, morada de la que no hay retorno.

El liberado en vida permanece en el mundo por un tiempo debido al empuje de la fuerza de las acciones que han comenzado a producir resultados ―Prarabda Karma― a fin de agotarlas.

No estando ya condicionado por estos cuerpos grosero y sutil; libre del abrazo de los elementos groseros y sutiles; liberado del encanto de las acciones; ―un hombre así― obtiene la liberación inmediata.

Hasta que no se alcance la experiencia directa de «Yo soy Brahman» debemos vivir valores de auto-control, etc., y practicar la escucha de maestros, la lectura de la Escrituras, y reflexionar y meditar diariamente sobre esas ideas.

En las afirmaciones del tipo «Tú eres Eso» se debe emplear el método de la aceptación-rechazo; al igual que se hace en la frase «Él es este hombre». No se puede aplicar otro método.

Aquello que brilla como objeto de la idea y de la palabra «Yo», es Conciencia expresándose en los órganos internos. Este es el significado directo de la palabra «Tú».

Hemos pues comentado cómo el gran aforismo descarta los dos significados que implican cualificación de los términos y revela lo que realmente significa.

Los grandes aforismos como «Tú eres Eso» establecen la identidad de lo que significan los dos términos «Tú» y «Eso» considerados en su sentido mas profundo y revelador.

Cuando, en base a lo anterior, se comprende la identidad mutua entre las dos palabras «Tú» y «Eso», la idea de «Yo no soy Brahman» contenida en la palabra «Tú» desaparece inmediatamente.

Lo que aparece como Conciencia Testigo interior, esto es, el Si-mismo individual, es de la naturaleza de la Felicidad, y Uno sin segundo; y la Felicidad interior no es otra que el Si-mismo individual o Conciencia Testigo interior.

Hemos discutido y finalmente determinado el significado de los términos «Eso» y «Tú». Ahora debemos tratar el significado del aforismo «Tú eres Eso». En él se muestra la total identidad de los significados de «Eso» y «Tú».

Aquello que las Upanishads declaran ser el único que administra las consecuencias de todas las acciones, y el único apuntador de todas las acciones realizadas por cada ego individual ― asegúrate de comprender ese Brahman.

Aquello de lo que se dice en los Vedas que «ha entrado en cada criatura como si-mismo individual», y que las controla ― asegúrate de comprender ese Brahman.

Aquello que las Upanishads establecen claramente como único objeto de contemplación profunda para aquellos que son buscadores sinceros de la liberación ― asegúrate de comprender ese Brahman.

Aquello que las Escrituras muestran que no tiene límites, y para lo cual califican al mundo de la pluralidad como Su efecto; asegúrate de comprender ese Brahman.

Aquello de lo que las Escrituras han hablado con ejemplos como el de la arcilla, como aquello que conociéndose, todo lo demás es conocido; asegúrate de comprender ese Brahman.

Aquello que los Vedas muestran como Omnisciente, Todopoderoso, y Señor Supremo es el Si-mismo, el Infinito Brahman; asegúrate de comprender ese Brahman.

Que no tiene mayor felicidad que Él-mismo; encarnación pura de la Conciencia Eterna; poseedor de «Existencia» por propia definición; el Ser que todo lo penetra. Todo ello es el significado del término Eso, según se canta en las Escrituras.

«Eso», que está libre de todas las impurezas del Samsara; «Eso» que es definido en las Upanishads como: «Ni grande, ni pequeño, etc.» Que posee las cualidades de ser imperceptible, etc. Que está más allá de la oscuridad creada por la ignorancia.

Habiendo determinado de este modo el significado del término «Tú», uno debe reflexionar sobre lo que se quiere significar con el término Eso, empleando para ello tanto el método de la negación como el método directo de la afirmación de las Escrituras.

La Conciencia, el Si-mismo que aparece como Testigo, es aquello a lo que se refiere la palabra «Tú» (en el aforismo «Tú eres Eso»). El acto de atestiguar no es sino el poder iluminador del Si-mismo, libre de todo cambio.

Conócete a ti mismo como el Si-mismo respecto a quien existe siempre la ansiedad de «Que yo siempre sea; que nunca cese de ser»; ya que este Veedor es el más querido de todos «Él es Yo» ―afírmalo de este modo y date cuenta.

Conócete a ti mismo como el Si-mismo Uno por el que son queridas cosas y seres como la riqueza y los niños; el único espectador y el más querido de todos. «Él es Yo» ―concluye de este modo y date cuenta.

«Él es Yo», la Conciencia Una que es el Si-mismo Inmutable que se conoce directamente, que ilumina los tres estados de vigilia, sueño y sueño profundo, y que ilumina la aparición y desaparición del intelecto y sus funciones. «Él es Yo».

«Él es Yo», la Conciencia Una, que es el Si-mismo que ilumina modificaciones en mi mente tales como «mi mente se fue a otro lugar, ahora descansa»; «Él es Yo».

«Yo soy Él», la Entidad Una en cuya presencia vital, el cuerpo, los sentidos y los Pranas ―que son inertes― parecen ser conscientes y dinámicos, como si ellos fuesen el Si-mismo.

«Yo soy Él», el Uno inmutable, el Si-mismo más íntimo que mueve el intelecto, etc.; al igual que lo hace un imán con las limaduras de hierro.

«Yo soy Él» el Uno por cuya sola presencia las entidades inertes como el cuerpo y los sentidos son capaces de operar por la aceptación y el rechazo.

Igualmente puedes estar seguro de que tú no eres el compuesto cuerpo grosero-cuerpo sutil. Por inferencia, determina inteligentemente que tú, el «veedor», eres completamente distinto de «lo visto».

De modo similar puedes estar seguro de que tú, el espectador de los sentidos, no eres los sentidos, y darte cuenta de que tú tampoco eres ni la mente, ni el intelecto, ni el aliento vital.

El cuerpo no es el Si-mismo. Al igual que ocurre con objetos como una vasija, el cuerpo también posee una forma; el cuerpo es una modificación de los elementos.

Abandona el error intelectual de que el Si-mismo es el cuerpo, etc., y medita y piensa siempre que tú mismo eres el Conocimiento-Felicidad eternos; el Testigo del intelecto; Pura Conciencia.

¿Por qué no reconoces tu propio Si-mismo, que es una encarnación de la eterna Esencia-Felicidad, la Luz Testigo que ilumina los órganos internos y sus funciones?

El medio inmediato hacia la liberación es el conocimiento directo de esa identidad total entre el Si-mismo individual y el Si-mismo universal; identidad que se afirma en sentencias védicas como «Tú eres Eso».

Sagrado Maestro, por tu gracia y misericordia, por favor explícame brevemente cuáles son los medios por los que puedo liberarme fácilmente de los sufrimientos de esta atadura a lo impermanente.

Una y otra vez me postro ante los pies de mi Maestro, por cuya gracia he venido a darme cuenta de que sólo Yo soy la Esencia Omniabarcante y de la que todo el mundo de la multiplicidad es una sobre-imposición en Mi-mismo.