Encíclica de doble moral - Reflexión

La última encíclica de Francisco sobre la ecología ha creado revuelos en sitios dedicados a la protección de los animales por su osada doble moral.

JEBUNA

Sensibilidad hacia la vida

El tema de la última encíclica de Francisco sobre la ecología ha creado revuelos en sitios dedicados a la protección de los animales. No es para menos, la sensibilidad hacia la vida de nuestros hermanos menores no se debe tomar a la ligera, cuando un ser quiere hablar de la protección de nuestro planeta lo primero que debe revisar es su alimentación. Si en su dieta hay muerte y destrucción, la cosa no creo que llegue lejos. Para hablar de ecología hay que hacer el mérito, hay que tener la autoridad.

Estas son bellas palabras, hay que reconocerlo, dice: Cuando el corazón está auténticamente abierto a una comunión universal, nada ni nadie está excluido de esa fraternidad. Por consiguiente, también es verdad que la indiferencia o la crueldad ante las demás criaturas de este mundo siempre terminan trasladándose de algún modo al trato que damos a otros seres humanos. El corazón es uno solo, y la misma miseria que lleva a maltratar a un animal no tarda en manifestarse en la relación con las demás personas.

Pero, por otro lado, está la doble moral que permite el asesinato de animales, veamos: En la visión filosófica y teológica de la creación que he tratado de proponer, queda claro que la persona humana, con la peculiaridad de su razón y de su ciencia, no es un factor externo que deba ser totalmente excluido. No obstante, si bien el ser humano puede intervenir en vegetales y animales, y hacer uso de ellos cuando es necesario para su vida, el Catecismo enseña que las experimentaciones con animales solo son legítimas si se mantienen en límites razonables y contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas. Recuerda con firmeza que el poder humano tiene límites y que es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Todo uso y experimentación exige un respeto religioso de la integridad de la creación.

Qué horror, me da pena ajena, que arrogancia creer que se puede disponer de la vida animal. Además, son descaradas sus palabras, repito: No obstante, si bien el ser humano puede intervenir en vegetales y animales, y hacer uso de ellos cuando es necesario para su vida. Como quien dice: si es necesaria la vida del animal, se puede sacrificar, o será que estoy malinterpretando el mensaje. No lo creo, más gallo no canta un claro, o será al revés, ya me confundí con tanta irreverencia ecológica.

Recuerden: Se necesitan 15.500 Litros de agua para producir 1 Kilogramo de carne. El 30% de la superficie del planeta está dedicado su producción. Hoy día el 70% de la Amazonia está dedicada al pastoreo de ganado. El 18% de los gases de invernadero del ganado corresponde a la misma emisión de 500.000 autos en una semana. Para producir 1 Kilogramo de carne que alimenta solo a una persona son necesarios 16 Kilogramos de granos que alimentan a 16 personas y para colmar esta inconsciencia, en el planeta se asesinan 53 Billones de reses al año. (Sin palabras...)

Seguimos... Acá el líder católico tiene una leve sospecha que el consumo de los recursos tiene impacto ecológico, pero no se atreve a concluir a la no matanza animal, no entiendo su prudencia, dice: Con paternal preocupación, nos invitó a tomar conciencia de que la creación se ve perjudicada donde nosotros mismos somos las últimas instancias, donde el conjunto es simplemente una propiedad nuestra y el consumo es solo para nosotros mismos.

El hombre sabe cómo es el cuento, está fundamentado en Francisco de Asís como modelo, pero no menciona la esencia vegana de Asís en ninguno de sus párrafos. ¿Será que no sospecha que eso es vital para el espíritu y la subsistencia humana? El papa es sagaz, no toca el tema vegano porque sabe que se derrumba el castillo de naipes de su institución, dice: No quiero desarrollar esta encíclica sin acudir a un modelo bello que puede motivarnos. Tomé su nombre como guía y como inspiración en el momento de mi elección como Obispo de Roma. Creo que Francisco es el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad. Es el santo patrono de todos los que estudian y trabajan en torno a la ecología, amado también por muchos que no son cristianos. Él manifestó una atención particular hacia la creación de Dios y hacia los más pobres y abandonados.

Pero la compasión de Francisco de Asís se ve en estas palabras: No herir a nuestros humildes compañeros (los animales) es nuestro primer deber para con ellos. Pero parar no es suficiente. Tenemos una misión más grande servirles cuando lo requieran... si tienes hombres que excluirán a cualquier criatura de Dios del refugio de la compasión y la lástima, tendrás hombres que actuarán de igual manera con sus compañeros hombres.

CONCLUSIÓN

El tema de la ecología es serio. La raíz del problema no se soluciona con encíclicas. Amar los animales, respetarles su vida sí que trae beneficios, piénselo. Señores, la encíclica no va al punto neurálgico; en el colapso ambiental la principal causa es el consumo de carne. Parece increíble, es antes que la contaminación de los automóviles (Brasil ya reconoció el impacto ambiental por el consumo de carne). La cantidad de bosques mutilados para la producción de carne es alarmante, destruyen sus pulmones. Esto sí que aniquila el planeta, lo asfixia, lo seca, y luego que viene... la pelea por los recursos, La Guerra.

Seamos prácticos, cuando sigan un líder espiritual, que al menos sea vegetariano y si es posible vegano. El respeto por la vida de nuestros hermanos menores los animales sí que da autoridad para hablar de ecología. Además, es de gran beneficio para la espiritualidad, ¿Quieres amar?, ama la vida, respétala y te creo.