Diferencia entre religión y espiritualidad

La religión te da promesas y promesas para después de la muerte. La espiritualidad es iluminación espiritual, ver a dios en tu interior aquí y ahora.

OSHO

NUESTRA ESPIRITUALIDAD

Se piensa que la espiritualidad es un logro difícil.

No es ninguna de las dos cosas: es decir, no es ni difícil ni un logro. Seas lo que seas, ya eres espiritual. No hay que añadir nada nuevo a tu ser, y no hay que desechar nada de tu ser; eres lo más perfecto posible. No es que vayas a ser perfecto alguna vez en el futuro, no es que tengas que realizar un arduo esfuerzo para ser tú mismo. No es un viaje a algún otro punto en alguna otra parte; no vas a ninguna parte. Ya estás aquí. Lo que hay que lograr ya se ha logrado. Esta idea debe entrar profundamente en ti; solo así serás capaz de comprender por qué técnicas tan simples pueden ser útiles.

Si la espiritualidad es un logro, entonces por supuesto que va a ser difícil; no solo difícil, sino realmente imposible. Si aún no eres espiritual, no puedes serlo, nunca podrás, porque ¿cómo va a ser espiritual alguien que no es espiritual? Si aún no eres divino, no hay ninguna posibilidad, no hay manera. Y no importa los esfuerzos que hagas; los esfuerzos hechos por alguien que aún no es divino no pueden crear divinidad. Si no eres divino, tus esfuerzos no pueden crear divinidad. Es imposible.

Pero la situación es totalmente inversa: ya eres lo que quieres lograr. El objetivo del anhelo ya está aquí, presente en ti. Aquí y ahora, en este mismo momento, eres lo que se conoce como divino. Lo supremo está aquí; ya es la realidad. Ésa es la razón por la que técnicas simples pueden ser útiles. No es un logro, sino un descubrimiento. Está oculto, y está oculto en cosas muy, muy pequeñas.

La persona es como la ropa. Tu cuerpo está aquí, oculto en la ropa; de igual manera, tu espiritualidad está aquí, oculta en cierta ropa. Estas ropas son tu personalidad. Puedes estar desnudo aquí y ahora, y de la misma manera puedes estar desnudo también en tu espiritualidad. Pero no sabes lo que son las ropas. No sabes cómo estás escondido en ellas; no sabes cómo estar desnudo. Has estado metido en la ropa durante tanto tiempo -durante vidas y vidas y vidas has estado en la ropa- y has estado tan identificado con las ropas, que ahora no piensas que sean ropas. Piensas que estas ropas son tú. Ésa es la única barrera.

Por ejemplo, tienes algún tesoro, pero lo has olvidado o todavía no te has dado cuenta de que es un tesoro, y sigues mendigando por la calle... Eres un mendigo. Si alguien dice: Mira en tu casa. No necesitas ser un mendigo; puedes ser un emperador en este mismo momento, el mendigo dirá: Qué tonterías dices. ¿Cómo voy a ser un emperador en este mismo momento? He estado mendigando durante años y aún soy un mendigo, e incluso si sigo mendigando durante vidas seguidas, no voy a ser un emperador. Así que qué absurdo e ilógico es lo que dices: Puedes ser un emperador este mismo momento.

Es imposible. El mendigo no puede creerlo. ¿Por qué? Porque la mente mendiante procede de un hábito prolongado. Pero si el tesoro está oculto en casa, con escarbar un poco, con quitar un poco la tierra, el tesoro aparecerá. E inmediatamente ya no volverá a ser un mendigo; se convertirá en un emperador.

Es lo mismo con la espiritualidad: es un tesoro oculto. No hay que lograr nada en algún momento futuro. Aún no lo has reconocido, pero ya está en ti. Tú eres el tesoro, pero sigues mendigando.

De modo que con simples técnicas será suficiente. Escarbar la tierra, quitarla un poco, no es un gran esfuerzo, y te puedes convertir en un emperador inmediatamente. Tienes que escarbar un poco para retirar la tierra. Y cuando digo retirar la tierra, no lo digo solo simbólicamente. Literalmente, tu cuerpo forma parte de la tierra, y te has identificado con el cuerpo. Retira un poco esta tierra, crea un agujero en ella, y llegarás a conocer el tesoro.

Ya somos lo que seremos, lo que deberíamos ser, lo que debemos ser. El futuro ya está escondido en el presente; todo el potencial está aquí en semilla.

QUÉ ES LA RELIGION

La cultura, la sociedad, la civilización, todas son ajenas a la religión.

La religión es una revolución, una revolución en tu condicionamiento cultural, una revolución en tu condicionamiento social, una revolución en todas las esferas en que has vivido y en las que estás viviendo. Todas las sociedades están en contra de la religión. Y no te estoy hablando de los templos, mezquitas e iglesias que la sociedad crea. Eso son trucos. Están hechos para engañarte. Son sustitutos de la religión; no son religión. Están ahí para confundirte. Tú necesitas la religión; ellos dicen, Sí, acude al templo, a la iglesia, a la mezquita; aquí está la religión. Ven y reza y encontrarás al predicador que te enseñará tu religión. Es un truco. La sociedad ha creado falsas religiones; esas religiones son el cristianismo, el hinduismo, el jasidismo. Pero un Buda, un Mahavira, un Jesús, o un Mahoma, existen, siempre al margen de la sociedad. Y la sociedad siempre se enfrenta a ellos. Cuando están muertos, entonces la sociedad empieza a rendirles culto, entonces la sociedad crea templos. Entonces ya no hay nada; la realidad se ha ido, la llama ha desaparecido. En los templos encontrarás sociedad, cultura, pero no religión. Pero, ¿qué es la religión?

En primer lugar, la religión es algo personal; no es un fenómeno social. Solo tú te adentras en ella; no puedes penetrar en ella en grupo. ¿Cómo vas entrar en iluminación en compañía de alguien? Ni incluso aquél que te es más cercano, ni incluso el más próximo, estará contigo. Cuando vas hacia dentro, todo queda afuera: la sociedad, la cultura, la civilización, los enemigos, los amigos, los amantes, los amados, los niños, la esposa, el marido... todo es dejado, poco a poco. Y llega un momento en el que tú también te quedas fuera. Sólo entonces, surge el florecimiento; entonces, surge la transformación.

La religión es personal y la religión es revolucionaria. La religión es la única revolución del mundo. Toda las demás revoluciones son falsas; son imitaciones, juegos; no son revoluciones. En realidad debido a esas revoluciones, siempre es pospuesta la verdadera revolución. Son anti-revoluciones.

Algún ideólogo puede decir: ¿Cómo te vas a cambiar a ti mismo a menos que la sociedad cambie? Y tú asientes, Correcto. ¿Cómo puedo cambiarme a mí mismo? ¿Cómo puedo vivir una vida de libertad en una sociedad que no es libre? La lógica parece aplastante. ¿Cómo puedes ser feliz en una sociedad infeliz? ¿Cómo puedes encontrar la dicha cuando todo el mundo es desgraciado? El ideólogo te atrae, te seduce. Sí,-dices- a menos que la sociedad al completo sea feliz, ¿cómo voy a ser yo feliz?. Entonces el ideólogo te dice, Ven, provoquemos una revolución en la sociedad. Y entonces comienzas una protesta, has sido atrapado en la trampa. Ahora vas a cambiar el mundo entero.

Pero, ¿te has olvidado de cuánto vas a vivir? Y cuando todo el mundo haya cambiado, por entonces ya no estarás aquí. Habrás desperdiciado tu vida. Muchos están desperdiciando sus vidas contra esto y aquello, en favor de esto y de lo otro, tratando de transformar el mundo entero y posponiendo la única transformación posible: la transformación de uno mismo.

Y yo te digo que puedes ser libre en una sociedad que no es libre, puedes ser dichoso en un mundo infeliz. Los demás no son un obstáculo; puedes ser transformado. Nadie te lo impide excepto tú mismo. Nadie crea ningún obstáculo. No te preocupes por la sociedad y por el mundo, porque el mundo continuará; ha continuado siendo el mismo desde siempre. Han surgido y se han extinguido muchas revoluciones y el mundo sigue siendo el mismo.

La política es social; la religión es personal. Y siempre que la religión se convierte en algo social, pasa a formar parte de la política; deja de ser religión. El islamismo, el cristianismo, el hinduismo y el jasidismo son solo política. Ya no son religión; se han convertido en algo social.

Si yo cambio, en cierto modo cambio al mundo entero. El mundo nunca será el mismo porque una parte -una millonésima parte, pero aún así una parte- ha cambiado, se ha vuelto totalmente distinta, ha dejado de pertenecer a este mundo. Otro mundo ha penetrado a través de mí. La eternidad ha penetrado el tiempo. Dios ha venido a morar en el cuerpo humano. Nada volverá a ser lo mismo, todo cambia a través de mí.

Recuerda esto; y recuerda también que la religión no es imitar. No puedes imitar a una persona religiosa. Si la imitas, será una pseudo religión, falsa, no auténtica. ¿Cómo vas a imitarla? Y si la imitas, ¿cómo vas a mantenerte fiel a ti mismo? Te volverás falso contigo mismo.

Sé auténticamente tú mismo. No imites. La religión hace a todo el mundo único. Ningún Maestro que sea realmente un Maestro insistirá en que le imites. Te ayudará a ser tú mismo; nunca te ayudará a ser como él.

Y toda la cultura es imitación. Toda la sociedad es imitativa. Por eso, el conjunto de la sociedad es más una representación que una realidad. Los hindúes la llaman maya-un juego, una comedia; no es real. Los padres enseñan a sus hijos a ser como ellos. Todos tratan de que los demás sean como ellos; un completo caos nos rodea.

Has de ser tú mismo; toda la sociedad no es más que una gran imitación, un falso espectáculo. Por eso hay tanto descontento en todos los rostros.