Descubran el ser superior - Vida

Dicen que la vida humana tiene un propósito especial. Es solo en el cuerpo humano que podemos conocer nuestra verdadera identidad y alcanzar a Dios.

RAJINDER SINGH

EL PROPÓSITO DE LA VIDA

La vida humana tiene un propósito muy especial.

INTRODUCCIÓN

En todo el mundo muchas personas buscan el verdadero propósito de su existencia. Se preguntan que deberían lograr en la vida. Tales inquietudes como cuál es nuestra meta y cómo podemos encontrar ese propósito, impulsa a muchos en la búsqueda espiritual. Sant Darshan Singh Ji ha dicho que cuando los santos están entre nosotros dicen que la vida humana tiene un propósito muy especial. Es solo en el cuerpo humano que podemos conocer nuestra verdadera identidad y alcanzar a Dios. Todo lo demás que consideramos importante como ganar fama, fortuna y demás, debe ser considerado meramente como una actividad secundaria cuyo significado es mínimo si se compara con la realización de Dios.

Acerca de la vida humana, Sant Kirpal Singh Ji ha dicho lo siguiente: El Gurú Nanak dice: toda la creación te sirve, tu eres el monarca de todo, el jefe de toda la creación. Aún los dioses y diosas quieren asumir el cuerpo humano. Por eso los Upanishads dicen que cuando las almas de los rishis, después de gozar de una bienaventuranza única regresaron a la tierra, eligieron el cuerpo humano. El Corán dice, Cuando Dios hizo la forma humana, les pidió a los ángeles que lo reverenciaran. ¿No eres grande? ¡Pero tienes que merecerte esa grandeza, ese es el punto! Detrás de la máscara de cada hombre, detrás de la faz humana, Dios mismo está oculto, sin embargo, no lo conocemos. Tienes que encontrarlo. Si lo buscas, cuando lo encuentres no dirás: ¡Oh, nunca supe que estaba allí! esto es una sorpresa. Los siguientes fragmentos son de una charla de Sant Rajinder Singh Ji Maharaj titulada Descubran el Ser Superior en la que explica cómo podemos despertar del sueño de este mundo y encontrar el verdadero estado de vigilia.

SANT RAJINDER SINGH JI MAHARAJ

La vida es como una competencia despiadada.

La mayoría dedica su tiempo a ganar dinero para su comida, vestido y refugio. A la edad de 65 nos jubilamos y entonces usamos el dinero ahorrado para pagar las cuentas médicas y sostenernos hasta nuestro final. Cuándo llega ese día, ¿qué les queda a aquellos que pasan su vida entera solo cuidando del cuerpo físico? Tenemos que pensar en nuestro propósito aquí en la tierra. ¿Es solo para sobrevivir físicamente o hay algo más?

Muchos sí dedican sus vidas a otros propósitos. Algunos buscan fama y fortuna. Otros desean mejorar la calidad de la vida inventando cosas, descubriendo nuevas formas de comunicación, de transporte, etc. Otros más, se dedican a la medicina y la educación para mejorar la vida de las personas. Hay muchas profesiones de servicio a la humanidad. Todas estas son buenas y nobles. Sin embargo, analicémoslas a la luz de nuestro propio desarrollo.

En referencia a esto hay una historia instructiva sobre el verdadero amigo de unos prisioneros. Un hombre vino a una prisión y al ver sus terribles condiciones, ofreció darles un mejor alimento. Los prisioneros apreciaron esto, pero dijeron: No nos has ayudado lo suficiente, porque aún estamos presos, después vino otra persona y ofreció darles mejores vestidos. Ellos con aprecio dijeron que no les había ayudado mucho porque aún seguían siendo prisioneros. Entonces vino otro hombre y ofreció darles mejores cuartos y camas. Lo apreciaron, pero comentaron que aún seguían presos. Por último, vino un hombre con la llave y los dejó salir. Ellos dijeron que él si era su verdadero amigo porque les había dado la libertad.

De igual modo, podemos hacer el bien en el mundo y hacer del mundo un mejor lugar, pero aún seguimos siendo prisioneros. Todavía estamos atrapados en el ciclo de vidas y muertes. Además de ayudar a los demás en el mundo también tenemos que encontrar la forma de salir del sufrimiento. Muchas personas pueden preguntarse por qué alguien querría escaparse del ciclo de la vida. Cuando no estamos frente a las penurias de la vida pocos se cuestionan la necesidad de escapar. Cuando nos va bien en la vida, estamos contentos con ella, pero desde el momento en que enfrentamos el dolor, la enfermedad, el sufrimiento, la perdida de los seres queridos, la pobreza, la deshonra o la cercanía de la muerte, de repente queremos resolver el misterio de la vida y escapar a sus miserias. 

Si la vida fuera un paraíso pocos querrían encontrar la forma de escapar, pero la vida en este planeta se rige por la dura ley del karma, la ley de acción y reacción. Tenemos que pagar, tarde o temprano, por todos nuestros pensamientos, palabras y acciones. No podemos escapar de las recompensas y consecuencias de nuestras acciones. Por eso es que el Buda decía: Todas las formas de vida sufren. Si miramos a nuestro alrededor encontraremos que el mundo está lleno de crimen, enfermedad, pobreza, guerra, hambruna, destrucción y desastres naturales. Solo tenemos que mirar nuestras propias vidas para ver hasta qué punto nosotros o los miembros de nuestra familia hemos evitado el dolor y la miseria. Una historia sobre el Buda y la semilla de mostaza ilustra este punto.

Una mujer cuyo hijo había muerto acudió llorando donde el Buda para que le trajera de regreso a la vida a su hijo. El Buda le dijo que lo haría si ella podía encontrar y traerle una semilla de mostaza de un hogar donde nadie hubiera muerto. Ella buscó a lo largo y ancho (de su región) y cada familia se le reía diciéndole que era una tonta al pensar que podía encontrar alguna familia que no hubiera sufrido con la muerte. Al final, regresó donde el Buda mucho más sabia; había comprendido que nadie escapa a la muerte.

¿Entonces cuál es la solución? Aquí podemos seguir el consejo de los santos, místicos y profetas que han resuelto el misterio y encontrado una forma para escapar del dolor. Ellos nos dicen que nos elevemos por encima de la ilusión del mundo. Que veamos la Realidad y descubramos nuestro ser superior. Si pudiéramos elevarnos por encima de este mundo, encontraríamos las respuestas al misterio de la vida. Ahora estamos atrapados en una gran ilusión. Creemos que somos el cuerpo. Pero la investigación relacionada con las experiencias cercanas a la muerte (ECM) ha revelado que millones de personas experimentaron otra conciencia y otra existencia después de morir su cuerpo físico. En una ECM la gente experimenta la muerte clínica de su cuerpo, pero encuentran que siguen viviendo en una forma etérea. Comprueban que su cuerpo yace muerto pero aún pueden ver, escuchar y pensar. Ellos son transportados a un mundo de luz y amor. Comprenden que no son solo un cuerpo, sino un ser superior al que muchos llaman alma.

Los santos y místicos han descrito que ellos se han elevado a un plano de existencia más allá de la mente y el intelecto, a un estado en el cual experimentaron el alma o espíritu puro, un estado en el que conocieron todo lo que se puede conocer más allá de la mente. Es como la diferencia entre estar dormido y despierto. Cuando despertamos del sueño de este mundo encontramos la verdadera vigilia. Comprendemos que este mundo que tomábamos como real era apenas un sueño. Tenemos que mirar más allá y descubrir nuestro verdadero ser por encima de la ilusión. Esto se logra cuando separamos el alma del cuerpo. Los místicos y los santos han descubierto que la manera de hacer esto es por medio de la meditación. La meditación consiste en concentrarnos en el tercer ojo u ojo único ubicado entre y detrás de las cejas. Al retirar las corrientes sensorias llegamos al asiento del alma u ojo único dentro del cuerpo. Podemos presenciar la luz interior y escuchar la música celestial interna. Esto se llama el Naam o el Verbo. Hay referencias a este principio de Luz y de Sonido en todas las religiones. El alma se funde en esa Corriente y viaja de regreso a su Origen. Ella realiza un viaje interno a través de las regiones astral, causal y supra‐causal y por último se funde en el plano espiritual de absoluta conciencia o Sach Khand.

Al elevarnos vemos que el mundo es apenas una pequeña partícula en el cosmos entero, es como en el cuento de la rana y el pozo. La rana pensaba que el pozo era todo el mundo hasta que llegó otra rana desde afuera. La segunda rana trataba de describirle el vasto mundo que había más allá del pozo, pero se sintió frustrada al ver que la rana del pozo creía que todo no era más que un invento. Nosotros somos como la rana del pozo, convencidos de que toda la existencia consta solo de este mundo y las galaxias que vemos con nuestros telescopios. Sin embargo, hay numerosas regiones de luz y conciencia superior. Más allá de este mundo vemos regiones cada vez más bellas y luminosas. Nos fundimos de nuevo en regiones de espíritu, luz, amor y conciencia total. Logramos el verdadero propósito de la vida—conocer nuestro ser o el alma y alcanzar a Dios.