Relaciónate con tus células

Relaciónate con tus células. Cada célula es una diminuta alma inteligente, que vive. Debemos adquirir el hábito de comunicarnos con nuestras células.

OMRAAM MIKHAEL

RELACIÓN CON NUESTRAS CÉLULAS

Nuestra inteligencia está construida sobre la inteligencia de todas nuestras pequeñas células.

La Ciencia Iniciática nos dice que cada célula de nuestro cuerpo es una criatura viva, una diminuta alma inteligente, que respira y come, y segrega y proyecta ciertas sustancias. Solo piensen en todos los distintos tipos de células en el cuerpo, y cómo trabajan en forma diferente: las células del estómago, del cerebro, el corazón, el hígado, los órganos sexuales, y así sucesivamente, son todas especialistas en su campo particular. Y la suma total de todas esas inteligentes y pequeñas criaturas, y su actividad, constituye nuestra inteligencia individual.

Sí, nuestra inteligencia está construida sobre todas esas pequeñas células: somos dependientes de ellas, y ellas de nosotros, juntos constituimos una unidad. En el plano físico no podemos hacer nada sin el consentimiento de nuestras células; el día que paren de trabajar, todos los diferentes órganos y sistemas de nuestro cuerpo – digestión, eliminación, respiración, etc. – se detendrán también.

Los seres humanos son la síntesis de los distintos niveles de inteligencia que coexisten en su interior. Es por eso que debemos adquirir el hábito de visitar a nuestras células y de comunicarnos con ellas. Y ellas, saben, esperan nuestras visitas. Siempre están ahí, listas y esperando a servirnos, mientras que nosotros las descuidamos y abandonamos: no nos preocupamos un poco por ellas. Las personas que fuman, por ejemplo, o que beben sin moderación, están dañando las almas amorosas que habitan su corazón y pulmones, ponen oídos sordos a las quejas y súplicas de esas células, y continúan maltratándolas, incluso hasta el punto de enfermarse ellos mismos.

Deben tratar a su población interna con amor y cuidado, y entonces, si algo empieza a ir mal, ellos les avisarán y ustedes podrán tomar ciertas precauciones. De esta forma, evitarán muchas situaciones desagradables. De otra manera, nadie les advertirá de los problemas que se aproximan, y en el último minuto, cuando ya es demasiado tarde para prevenir, se preguntarán por qué nadie les avisó. Pero si supieran como relacionarse con sus células, ellas les mantendrían informados del menor problema, pues les aman. Pensamientos de amor y palabras amables, pueden hacerle a sus órganos y extremidades un gran bien. Su salud puede mejorar grandemente, si han desarrollado el hábito de pensar en sus células y hablarles por solo algunos minutos cada día.

Intenten este ejercicio: Pongan su mano sobre el plexo solar, y háblenle a sus células. Pídanles curar todos sus problemas de salud, pero recuerden agradecerles por todo el buen trabajo que hacen. Pueden estar seguros que ellas les escucharán, pues el plexo solar gobierna todas las funciones inconscientes: las secreciones, crecimiento, circulación, digestión, eliminación, respiración, y así sucesivamente. De esta forma les pueden hablar a sus células, y ellas les escucharán, y mientras más grande la fe que tengan, y más grande el poder de su pensamiento, más efectivo será este ejercicio.