Relación distancia

Una prueba a tu amor: vas a ser encerrada con él durante 30 días y noches en una celda. Si sigues queriendo casarte con él, tendrás mi consentimiento.

ANTHONY DE MELLO

EL REY Y LA PRINCESA

Una princesa árabe se había empeñado en casarse con uno de sus esclavos. Todos los esfuerzos del rey por disuadirla de su propósito resultaban inútiles, y ninguno de sus consejeros era capaz de darle una solución.

Al fin, se presentó en la corte un sabio y anciano médico que, al enterarse del apuro del rey, le dijo: Su Majestad está mal aconsejada, porque, si prohíbe casarse a la princesa, lo que ocurrirá es que ella se enojará con Su Majestad y se sentirá aún más atraída por el esclavo.

¡Entonces dime lo que debo hacer!, gritó el rey. Y el médico sugirió un plan de acción.

El rey se sentía un tanto escéptico acerca del plan, pero decidió intentarlo. Mandó que llevaran a la joven a su presencia y le dijo: "Voy a someter a una prueba a tu amor por ese hombre: vas a ser encerrada con él durante 30 días y 30 noches en una celda. Si al final sigues queriendo casarte con él, tendrás mi consentimiento".

La princesa, loca de alegría le dio un abrazo a su padre y aceptó encantada someterse a la prueba. Todo marchó perfectamente durante unos días, pero no tardó en presentarse el aburrimiento. Antes de que pasara una semana, ya estaba la princesa suspirando por otro tipo de compañía y la exasperaba todo cuanto dijera o hiciera su amante. Al cabo de dos semanas estaba tan harta de aquel hombre que se puso a chillar y a aporrear la puerta de la celda. Cuando, al fin, consiguió salir, se echó en brazos de su padre, agradecida de que la hubiera librado de aquel hombre al que había llegado a aborrecer.

La separación facilita en común.

Cuando no hay distancia, no es posible establecer relación.

EL MATRIMONIO

Un matrimonio regresaba del funeral por el tío Jorge, que había vivido con ellos durante veinte años, creando una situación tan incómoda que a punto estuvo de irse a pique el matrimonio.

Tengo algo que decirte, querida, dijo el marido. Si no hubiera sido por lo que te quiero, no habría aguantado a tu tío Jorge ni un solo día....

¿Mi tío Jorge?, exclamó ella horrorizada. ¡Yo creía que era tu tío Jorge!.