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WALTER RISO

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El amor tiene dos enemigos: La indiferencia y la desilusión.

El aumento de tu autoestima mejorará tus días y tu felicidad.

El aumento de tu autoestima, mejorará increíblemente tus días y tu felicidad.

Para la construcción de una autoestima alta, evita la influencia de los demás.

No idealices al ser amado; míralo como es, crudamente y sin anestesia.

Hay que amar siendo libre: «Yo no te necesito, te prefiero, te elijo».

El amor tampoco te debe hacer replantear tu propia identidad, no se existe por el otro, se debe conservar la individualidad. Amor es “te quiero y me quiero”.

El sentimiento afectivo y el amor racional. Es una manera de relacionarse, donde el ser para sí y el ser para el otro, se integra en un nosotros saludable.

Una buena relación no permite la duda afectiva. Cuando el amor racional y el sentimiento valen la pena; Es tangible, incuestionable y casi axiomático.

El amor racional no conoce redundancias. Un «te recontra quiero» es mucho más seductor y placentero que un programado «te quiero» a secas.

Un amor racional se siente y se piensa. Es una manera de relacionarse, donde el ser para sí y el ser para el otro, se integra en un nosotros saludable.

Ser desapegado es, en cierto modo, ser un subversivo del orden establecido. Siendo la subversión entendida como una rebelión interior que supera todo ego.

El apego es un vínculo obsesivo con un objeto. Cuando tienes un vínculo de este tipo no estás preparado para la pérdida y no aceptas el desapego.

Hay cosas que causan sufrimiento en la vida por el apego y el deseo. Estás apegado a la oscuridad, entonces crees que eres y no aceptas el desprendimiento.

Cuando nos elegimos nos guiamos por el corazón y confundimos enamoramiento con amor. El enamoramiento dura dos o tres años máximo, idealizamos, nos apegamos, la química no nos deja pensar. Cuando entra la razón en juego comienza a surgir el amor.

El camino es aquietar la mente e inducirla a que se mire a sí misma de manera realista. Una mente madura, equilibrada y que aprenda a perder. Una mente humilde, pero no atontada. Una mente abierta al mundo, vigorosa y con los pies en la tierra.

Todos morimos, envejecemos y enfermamos. La existencia o la vida, como veremos más adelante, es impermanente, y por lo tanto nuestras fuentes de apego se agotarán, nos guste o no. Si aceptaras esta premisa con todo tu ser no tendrías apegos.

La novedad produce dos emociones encontradas: miedo y curiosidad. Mientras el miedo a lo desconocido actúa como un freno, la curiosidad obra como un incentivo (a veces irrefrenable) que nos lleva a explorar el mundo y a asombrarnos.

Cuando estás en una relación en la que no te aman como quisieras o no te respetan, pero sigues allí aferrado(a) pese a todo, esperando el milagro de una resurrección imposible, pasaste los límites del amor razonable e inteligente.

El prejuicio es una lacra (no creo que sea una enfermedad psicológica), una malformación de la convivencia humana y por eso, hay que enfrentarlo, denunciarlo y controlarlo, como lo hacemos con cualquier otro mal. No hay excusa.

No existe una sabiduría lúgubre, porque nadie aprende a vivir con el sesgo de la negatividad a cuestas. Las mentes rígidas confunden “saber vivir” y la “vida buena” con saber sufrir. Y eso es otra cosa; se llama autocastigo.

Nada justifica el sufrimiento innecesario. Una propuesta seria y fundamentada para empezar a pensar en uno mismo de una manera más racional y saludable, y lograr desarrollar nuestro potencial humano plenamente.

La obsesión implica que el amor se vuelve insaciable en la relación. Uno de los miembros de la pareja nunca está satisfecho con su relación, no puede hacer nada sin su pareja, y demuestra una gran dependencia.

La fidelidad a tu pareja no es ausencia de deseo. Al ver a alguien que te guste, es cuestión de auto control y evitación a tiempo. Recomiendo no jugar con fuego, ni hacerte el idiota, porque te puedes quemar.

Cuando estamos en el modo del ser, no competimos, no necesitamos mostrar ningún récord ni pavonearnos con nada, hay alegría esencial, hay una forma de satisfacción que se basta a sí misma: somos auténticos.

El amor es la mezcla de tres cosas: erotismo o deseo, la amistad y el ágape, el cuidado por el otro. Cuando tenemos esos tres elementos se configura lo que podríamos decir como un amor completo.

Una relación de amantes dura en promedio dos años, dos años de mentiras, es muy difícil perdonar eso, diría que un 5% a un 10% perdona eso. No tiene nada que ver con perdonar una aventura.

Las parejas fracasan porque no piensan, hay que buscar la atracción pero también la amistad, implica ser “compinche”, que haya sentido del humor, comunicación, proyectos de vida en común.

Se sufre demasiado por amor, esa es la verdad. Incluso los que se vanaglorian de estar perfectamente acoplados a su pareja, en lo más recóndito de su ser albergan dudas e inseguridades.

Amor irracional, es el que se mantiene testarudamente cuando no somos correspondidos, cuando vemos bloqueada la autorrealización personal y/o cuando se violan nuestros códigos morales.

Si alguien no te ama más, aprende a ser un buen perdedor y deja tu dignidad intacta. Luchar por un amor imposible, nuevo o antiguo, solo sirve para dejarte con muchas cicatrices.

Cuando el amor toque a la puerta, entrará como una tromba: no podrás dejar fuera lo malo y recibir sólo lo bueno. Si piensa que amar es igual a felicidad, equivocaste el camino.

Partiendo del conocimiento actual que tenemos sobre la mente, es posible afirmar que existen dos caminos para abrir las puertas de la buena vida: la filosofía y la psicología.

La falsa paradoja: idiota feliz o sabio infeliz queda resuelta. Hay una tercera opción mejor: sabio feliz, así sea redundante, porque no existe sabiduría sin alegría.

El perdón es un regalo que se hace a los demás y a uno mismo con el fin de aliviar la carga de resentimiento o de la culpa: es un descanso merecido para el corazón.

Es mejor soportar algunos determinados dolores para gozar de placeres mayores. Conviene privarse de algunos determinados placeres para no sufrir dolores penosos.

Quererse a uno mismo, despreciando o ignorando a los demás, es presunción y exclusión; querer a los demás, despreciándose uno mismo, es carencia de amor propio.

“Estoy hecho para hacer buenas cosas, interesantes, alegres y simpáticas, así no sean extraordinarias y fuera de serie”. Te quitarás un enorme peso de encima.

Cuanto más expreses, menos tendrás para almacenar. Mientras que la postergación cierra las puertas de evacuación, la prudencia exagerada apenas las abre.

Si decides ser flexible, te quitarás un enorme peso de encima al ver que nada está predeterminado y que puedes ser el último juez de tu propia conducta.

La mente humana es perezosa. Se auto perpetúa a sí misma. Llevada de su parecer y con un alto apego al autoengaño. Crea el mundo y se encierra en él.

¿Quién dijo que para amar había que anularse y dejar de lado los proyectos de vida? Para amar no debes renunciar a ti mismo, ésa es la máxima.

No creo en el amor a primera vista, existe química, eros, pasión a primera vista. La gente confunde eso con amor. Hay ceguera a primera vista.

Siempre he considerado que las personas que no tienen problemas con nadie son, al menos, sospechosas de no decir lo que sienten y piensan.

El estereotipo social que muestra a la persona ética como un ser aburrido, aguafiestas o mojigato es absurdo y carece de todo fundamento.

No temas revisar, cambiar o modificar tus metas, si ellas son fuente de sufrimiento. ¿De qué otro modo podrías acercarte a la felicidad?

Si sólo te concentras en tus errores, no verás tus logros. Si sólo ves lo que te falta, no disfrutarás del momento, del aquí y el ahora.

La suavidad y la flexibilidad están íntimamente relacionadas con la vida, mientras la dureza y la rigidez están asociadas a la muerte.

El desapego no es desamor, sino una manera sana de relacionarse, cuyas premisas son: independencia, no posesividad y tampoco adicción.

Amar no es sufrir, y tenemos el derecho a ser felices. Éste es el bien supremo que nadie podrá quitarnos, así sea en nombre del amor.

La alegría no está en alcanzar el Yo ideal, sino en el proceso mismo de viajar hacia él sin despreciarse a sí mismo y sin ansiedad.

La mente es un mono inquieto, saltando de rama en rama en busca de frutos por toda una selva interminable de sucesos condicionados.

El buen amigo no oculta sus defectos, los pone sobre la mesa para señalarnos el peligro de creer en él más allá de lo conveniente.

La infidelidad no es una decisión que se toma, pero si quieres ser infiel tú decides enfrentar los costos de las consecuencias.

El amor tiene dos enemigos principales: La indiferencia que lo mata lentamente, y la desilusión que lo elimina de una vez.

La persona que tiene la mala costumbre de concentrarse más en lo negativo que en lo positivo termina por ignorar lo bueno.

Siéntete orgulloso y feliz de tus atributos físicos. No importa si son muchos o pocos, eres afortunado porque los tienes.

Por ejemplo, el valor de la perseverancia requiere un límite para que no se convierta en fanatismo: “aprender a perder”.

La mente de piedra no se permite dudar y aborrece la autocrítica. Sus fundamentos son inmodificables e indiscutibles.

¿Tiene sentido perseguir algo o a alguien que ya ha escapado a tu control? Se ha ido, ya no está, ya no quiere estar.

De acuerdo a la sabiduría antigua, para ser feliz deberíamos necesitar lo menos posible y disfrutar lo que tenemos.

Apartar lo que sobra, desvincularse y decir adiós con la sabiduría de quien ha comprendido lo que no le conviene.

¿Qué es mejor? Sin duda, la luminosidad del humor, la carcajada, así sea improcedente a veces (nunca ofensiva).

A las personas pesimistas las envuelve un halo de amargura. Su vida oscila entre la desilusión y la tristeza.

La elección de opuestos es un error, estando con alguien así siempre vas a tener que justificar lo que haces.

El respeto por nosotros mismos y por nuestros valores debe anteponerse a cualquier temor o deseo de agradar.

La ignorancia emocional se conoce con el nombre de alexitimia, y significa incapacidad de lectura emocional.

Debemos establecer una ética personal que separe lo negociable de lo no negociable, el punto de no retorno.

Es preferible la soledad digna y sin conflictos, que una relación incompleta en la que la carencia manda.

Para un amor racional, que no sea malsano, se necesita una mezcla balanceada de ambición y realismo.

Si no eres capaz de amarme como merezco, mejor vete, ya habrá quien sea capaz de disfrutar lo que soy.

¿Tener propósitos? Obvio, partiendo de las fortalezas reales y apoyándose en las propias virtudes. Sí.

Insisto una y otra vez en que tu sabiduría no es otra cosa que la conciencia de tus propios límites.

Vas a romper tu relación porque no te conviene, no porque lo dejaste de querer. Duele, pero no mata.

Si el amor me obstaculiza el desarrollo a mi libre personalidad, es preferible estar solo y libre.

Si amarte significa hacer a un lado mi amor propio, mi vínculo contigo es tóxico: no me interesa.

Ser autónomo desde el punto de vista emocional no es dejar de amar, sino gobernarse a sí mismo.

Persistencia cuando hay que persistir y resignación cuando hay que saber perder. Yo uso ambas.

Desde un punto de vista psicosocial, vivimos en una sociedad coadicta a los desmanes del amor.

Cuando te respetas como persona, respetas al ser humano y tu relación es mejor con los demás.

La adicción afectiva es una enfermedad que tiene cura y, lo más importante, puede prevenirse.

El hombre entra por el sexo y llega al afecto y la mujer entra por el afecto y llega al sexo.

Creemos demasiado en las creencias, porque es más cómodo no cuestionarnos a nosotros mismos.

Nada es tuyo, la vida te lo alquila, te lo presta para que lo disfrutes mientras lo tienes.

Las palabras “nunca”, “siempre”, “todo” o “nada” son peligrosas porque no dejan opciones.

¿Habrá mayor insensatez que amar lo que no soy y de extrañar lo que nunca he sido?

Lo que define el apego no es tanto el deseo como la incapacidad de renunciar a él.

No importa lo que digan los poetas, no amamos con el corazón, sino con el cerebro.

El comportamiento asertivo conlleva un costo social: la gente sincera incomoda.

Ahora mismo, en algún lugar del mundo hay alguien que estaría feliz de tenerte.

Cuando el hombre o la mujer están enamorados, son terráqueos fuera de control.

¿Habrá mayor síntoma de salud mental que no tomarse uno mismo muy en serio?

El amor no sólo se siente, también se piensa y se asume en el dolor ajeno.

No te merece en pareja quien te lastima, no te merece quien no te quiere.

Someterte al “qué dirán” es una forma de esclavitud socialmente aceptada.

Las personas aprenden por ensayo y error y tú no escapas a ese principio.

No hay nada más peligroso que una idea, cuando es la única que se tiene.

La persona que amo es una parte importante de mi vida, pero no la única.

La verdad no se proclama ni se decreta; más bien se descubre, se busca.

La felicidad no llega a la puerta, hay que buscarla y pelear por ella.

Las mejores cosas de la vida suelen ocurrir cuando no esperamos nada.

El amor es el antídoto principal contra el rencor y el odio.

El amor empieza por casa, si no te quieres nadie te querrá.

No importa cuánto te amen, sino como lo hagan.

El futuro está almacenado en el pasado.

Si alguien duda que te ama, no te ama.