La iluminación espiritual

Frases Walter Riso

Citas Walter Riso


La suavidad y la flexibilidad están íntimamente relacionadas con la vida, mientras la dureza y la rigidez están asociadas a la muerte.

La adicción afectiva es una enfermedad que tiene cura y, lo mas importante, puede prevenirse.

Cuando el amor toque a la puerta, entrara como una tromba: no podrás dejar fuera lo malo y recibir solo lo bueno. Si piensa que amar es igual a felicidad, equivocaste el camino.

¿Tener propósitos? Obvio, partiendo de las fortalezas reales y apoyándose en las propias virtudes. Si.

No hay nada mas peligroso que una idea, cuando es la única que se tiene.

Si decides ser flexible, te quitaras un enorme peso de encima al ver que nada esta predeterminado y que puedes ser el ultimo juez de tu propia conducta.

Siempre he considerado que las personas que no tienen problemas con nadie son, al menos, sospechosas de no decir lo que sienten y piensan.

El estereotipo social que muestra a la persona ética como un ser aburrido, aguafiestas o mojigato es absurdo y carece de todo fundamento.

A las personas pesimistas las envuelve un halo de amargura. Su vida oscila entre la desilusión y la tristeza.

El amor es el antídoto principal contra el rencor y el odio.

Desde un punto de vista psicosocial, vivimos en una sociedad coa dicta a los desmanes del amor.

Una relación de amantes dura en promedio dos años, dos años de mentiras, es muy difícil perdonar eso, diría que un 5% a un 10% perdona eso. No tiene nada que ver con perdonar una aventura.

El desapego no es desamor, sino una manera sana de relacionarse, cuyas premisas son: independencia, no posesividad y tampoco adicción.

La verdad no se proclama ni se decreta; mas bien se descubre, se busca.

Se sufre demasiado por amor, esa es la verdad. Incluso los que se vanaglorian de estar perfectamente acoplados a su pareja, en lo mas recóndito de su ser albergan dudas e inseguridades.

Ser autónomo desde el punto de vista emocional no es dejar de amar, sino gobernarse a si mismo.

Si el amor me obstaculiza el desarrollo a mi libre personalidad, es preferible estar solo y libre.

Para un amor racional, que no sea malsano, se necesita una mezcla balanceada de ambición y realismo.

El amor racional no conoce redundancias. Un te recontra quiero es mucho mas seductor y placentero que un programado te quiero a secas.

La persona que amo es una parte importante de mi vida, pero no la única.

Por ejemplo, el valor de la perseverancia requiere un limite para que no se convierta en fanatismo: aprender a perder.

El apego es un vinculo obsesivo con un objeto. Cuando tienes un vinculo de este tipo no estas preparado para la perdida y no aceptas el desapego.

Cuando estas en una relación en la que no te aman como quisieras o no te respetan, pero sigues allí aferrado(a) pese a todo, esperando el milagro de una resurrección imposible, pasaste los limites del amor razonable e inteligente.

La falsa paradoja: idiota feliz o sabio infeliz queda resuelta. Hay una tercera opción mejor: sabio feliz, así sea redundante, porque no existe sabiduría sin alegría.

Si amarte significa hacer a un lado mi amor propio, mi vinculo contigo es toxico: no me interesa.

El amor tampoco te debe hacer replantear tu propia identidad, no se existe por el otro, se debe conservar la individualidad. Amor es te quiero y me quiero.

No existe una sabiduría lúgubre, porque nadie aprende a vivir con el sesgo de la negatividad a cuestas. Las mentes rígidas confunden saber vivir y la vida buena con saber sufrir. Y eso es otra cosa; se llama autocastigo.

La novedad produce dos emociones encontradas: miedo y curiosidad. Mientras el miedo a lo desconocido actúa como un freno, la curiosidad obra como un incentivo (a veces irrefrenable) que nos lleva a explorar el mundo y a asombrarnos.

La fidelidad a tu pareja no es ausencia de deseo. Al ver a alguien que te guste, es cuestión de auto control y evitación a tiempo. Recomiendo no jugar con fuego, ni hacerte el idiota, porque te puedes quemar.

Amar no es sufrir, y tenemos el derecho a ser felices. este es el bien supremo que nadie podrá quitarnos, así sea en nombre del amor.

De acuerdo a la sabiduría antigua, para ser feliz deberíamos necesitar lo menos posible y disfrutar lo que tenemos.

La persona que tiene la mala costumbre de concentrarse mas en lo negativo que en lo positivo termina por ignorar lo bueno.

La infidelidad no es una decisión que se toma, pero si quieres ser infiel tu decides enfrentar los costos de las consecuencias.

La felicidad no llega a la puerta, hay que buscarla y pelear por ella.

Ahora mismo, en algún lugar del mundo hay alguien que estaría feliz de tenerte.

Debemos establecer una ética personal que separe lo negociable de lo no negociable, el punto de no retorno.

Quererse a uno mismo, despreciando o ignorando a los demás, es presunción y exclusión; querer a los demás, despreciándose uno mismo, es carencia de amor propio.

Estoy hecho para hacer buenas cosas, interesantes, alegres y simpáticas, así no sean extraordinarias y fuera de serie. Te quitaras un enorme peso de encima.

Todos morimos, envejecemos y enfermamos. La existencia o la vida, como veremos mas adelante, es permanente, y por lo tanto nuestras fuentes de apego se agotaran, nos guste o no. Si aceptaras esta premisa con todo tu ser no tendrías apegos.

Apartar lo que sobra, desvincularse y decir adiós con la sabiduría de quien ha comprendido lo que no le conviene.

El amor empieza por casa, si no te quieres nadie te querrá.

¿Habrá mayor síntoma de salud mental que no tomarse uno mismo muy en serio?

Si no eres capaz de amarme como merezco, mejor vete, ya habrá quien sea capaz de disfrutar lo que soy.

Las mejores cosas de la vida suelen ocurrir cuando no esperamos nada.

No temas revisar, cambiar o modificar tus metas, si ellas son fuente de sufrimiento. ¿De que otro modo podrías acercarte a la felicidad?

El respeto por nosotros mismos y por nuestros valores debe anteponerse a cualquier temor o deseo de agradar.

Para la construcción de una autoestima alta, evita la influencia de los demás.

Amor irracional, es el que se mantiene testarudamente cuando no somos correspondidos, cuando vemos bloqueada la autorrealización personal y/o cuando se violan nuestros códigos morales.

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