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DANTE ALIGHIERI

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Era la hora de la mañana, cuando el sol ocupó su lugar por encima de las estrellas que brillan con él, cuando el amor del propio Dios estableció por primera vez el movimiento justo de las cosas.

Sin embargo ¿Qué clase de persona eres tú que te atreves a juzgar los hechos que ocurren a mil millas de distancia con tu visión que sólo alcanza a cubrir un corto tramo?

Tan honesta y tan gentil luce mi dama, cuando su saludo entrega, que hace a todas las lenguas temblar y quedar mudas, y ni siquiera los ojos se atreven a mirarla.

En la profundidad de tal pena la lengua se mueve en vano; el lenguaje de nuestra memoria y nuestros sentidos carece de un vocabulario propio para tal dolor.

En ese libro que es mi memoria, en la primera página del capítulo que es el día en que te conocí, aparecen las palabras, “aquí comienza una nueva vida”.

El arte, en la medida de sus posibilidades sigue a la naturaleza, tal como un pupilo imita a su maestro; de tal suerte debe ser tu arte. Nieta de Dios.

Ahora tú ya conoces lo mucho que mi amor por ti quema en lo profundo de mi interior, cuando olvidando nuestro vacío, enfrento sombras y cosas sólidas.

No debemos tener miedo de nada por fuera de las cosas que poseen un poder real para hacer daño a otros. De todo lo demás no hay que temer en absoluto.

Tiene una naturaleza tan ruin y perversa la avaricia, que calmar su afán nunca consigue. Después de comer no se sacia y así su hambre intacta sigue.

Mi esperanza es que no logremos ver más el cielo. He venido para guiarte hacia la otra orilla, a la oscuridad eterna, en el fuego y en el hielo.

A través de mi visitarás la ciudad del llanto, a través de mi entrarás en el dolor eterno, a través de mi andarás entre las personas perdidas.

Abra su mente a lo que le voy a revelar, y reténgalo en su interior; el que escucha, pero no retiene lo que ha escuchado, no aprende nada.

Ese precioso fruto por el cual todos los hombres emprenden una ansiosa búsqueda en diferentes parajes, será dado hoy a tu alma hambrienta.

Aquel que puede darse cuenta de alguna necesidad, y para ayudar espera hasta que se lo pidan, es tan cruel como si nunca hubiera ayudado.

Es sabido que dura poco en una mujer la ardiente llama del amor, cuando las miradas y las manos son incapaces de avivarla de continuo.

Así que ahora, junto a mí, llegó esa brutalidad que no conoce la paz y me llevó paso a paso de regreso al lugar donde el sol calla.

Tened en cuenta vuestros orígenes, no fuisteis creados para vivir como bestias, sino para seguir la virtud y el conocimiento.

Las ruedas del cielo en lo alto, despliegan para ti sus eternas glorias, sin embargo tus ojos continúan posados en la tierra.

Si tú, libre como eres has permanecido aquí abajo; es poco probable que tan siquiera una llama viviente siga ardiendo arriba.

Pronto estarás en aquel lugar donde tus propios ojos verán la fuente y el efecto, y le darán su propia respuesta al misterio.

Amor, que no absuelve a nadie amado de amar, me agarró tan fuertemente con su encanto que, como ves, no me ha dejado todavía.

Todo aquello que es creado tiene un fin en sí mismo, y así se engendra la forma que hace que el universo se parezca a Dios.

Soy el camino a la ciudad de la aflicción, soy el camino hacia el dolor eterno, soy el camino a seguir entre los perdidos.

El más oscuro rincón del infierno está reservado para aquellos que conservan su neutralidad en tiempos de crisis moral.

En medio del camino de nuestra vida, me encontré a mí mismo en un trozo de madera, perdido por fuera del camino recto.

El orgullo, la envidia y la avaricia, son estas las chispas que han prendido fuego en el corazón de todos los hombres.

Bien merecido tiene quien se lamenta, al afanarse tras aquello que no dura, del tormento que en su vida encuentra.

Y fui informado de esa tortura, que era el infierno de los pecados carnales cuando las razones dan paso al deseo.

A pesar de todo, ahora mi voluntad y mi deseo se mueven como parte de una misma rueda, marcando su propio ritmo.

La montaña tiene una formación siempre tediosa cuando empiezas, pero se hace más fácil en las más altas cumbres.

La experiencia te mostrará lo salado del pan ajeno, y lo penoso que es subir y bajar por las de un piso ajeno.

La lujuria puede ocupar un lugar que es posible perdonar cuando se encuentra en el camino de aprender a amar.

La trilogia de la adversidad: la incontinencia, la malicia y la loca brutalidad.

Considera tu origen. No fuiste formado para vivir como los brutos sino para seguir a los virtuosos y sabios.

¡Oh!, raza humana, nacida para volar, ¿Cómo puede entonces una pequeña brisa de viento hacerte caer?

Pronto estarás en un lugar donde tus propios ojos verán y se darán la respuesta al gran misterio.

Las armas de la justicia divina están imbuidas con la confesión y el arrepentimiento del ofensor.

Las cosas más perfectas son también las más susceptibles de recibir tanto aprecio como maltrato.

La fe es la sustancia de las cosas que esperamos, la evidencia de aquellos que no son visibles.

Si el mundo actual llega al extravío, la causa está en ustedes, y en ustedes debe ser buscada.

Hubo un tiempo en el que solíamos ser hombres, aunque ahora nos hayamos convertido en árboles.

Las armas de la justicia divina pierden su filo ante la confesión y el pesar del delincuente.

Existe un gentil pensamiento que a veces me hace sentir vivo, porque es un pensamiento de ti.

Si quieres salvar a tu hijo del polio puedes rezar o puedes vacunarlo... Aplica la ciencia.

¡Oh, conciencia vertical y de acero, que amargura trae la picadura de una pequeña culpa!.

Mantén la firmeza de la torre, cuya cúspide no tiembla ni por tormentas ni por vientos.

Debemos avanzar hacia dolores más profundos, ya que no se nos permite permanecer acá.

No existe mayor tristeza que recordar los momentos de alegría en tiempos de miseria.

Pero aquellas estrellas que alguna vez marcaron nuestro comienzo, ahora se marchan.

El orgullo, la avaricia y la envidia son la trilogia destructora que incineran al corazón.

No hay manera en que pueda separarse el calor del fuego o la belleza de lo eterno.

Mi mente estaba llena de otras cosas en aquel momento que me aparté del camino.

Las cosas se hacen más perfectas en cuanto más puedan soportar placer y dolor.

Tres cosas aún conservamos del paraíso; las estrellas, las flores y los niños.

No hay nada que temer, nada puede privarnos de nuestro destino, es un regalo.

En el momento cumbre, falla la habilidad que me da la capacidad de describir.

Hay un secreto para vivir con la persona amada; no pretender modificarla.

Ahora nuestras mentes son como el humo, pero pronto serán como el fuego.

No hay mayor pena que rememorar un tiempo alegre cuando se es miserable.

Las tristes almas de aquellos que vivieron sin fallas y sin alabanzas.

Mientras más sabio te haces, más molesto te resulta perder el tiempo.

La raza humana alcanza su mejor estado, en cuanto más libertad tiene.

Los poetas abandonan el infierno y contemplan de nuevo las estrellas.

Cuando perdemos toda esperanza tenemos que vivir en medio de deseos.

Dentro de la oscuridad eterna, dentro del fuego, dentro del hielo.

Un poderoso fuego, es solo la continuación de una pequeña chispa.

Esta es una noche para recordar… ella es el comienzo de siempre.

No vamos a hablar de ellos; más bien mira y sigue adelante.

El secreto para que las cosas sean hechas está en hacerlas.

Con el vino florece la poesía en el corazón de los hombres.

A menos que moderes tu orgullo, este será tu mayor castigo.

El estudio del universo es un viaje para autodescubrirnos.

Entonces es cuando salimos a mirar las estrellas otra vez.

Para aquella que logra que mis venas y mi pulso tiemblen.

Aristóteles es el maestro de todos aquellos que conocen.

Estamos perdidos y sólo a medias hemos sido castigados.

La naturaleza es la más pura expresión de arte de Dios.

No derramé lágrimas, mi corazón estaba hecho de piedra.

La senda que lleva al paraíso comienza en el infierno.

Rápido nace el amor hacia aquel corazón que es gentil.

La flecha del destino, cuando se espera, viaja lenta.

No he muerto y, aun así, perdí el aliento de la vida.

Mi ruta se ha establecido sobre un mar inexplorado.

El amor insiste para que vuelva del amado el amor.

Nadie piensa en la cantidad de sangre que cuesta.

Hasta que la haya llevado de regreso al infierno.

La justicia no desciende de su propio pináculo.

Es tan amargo, y la muerte lo es un poco más.

No es siempre en la facilidad cuando reímos.

Continúa bajo la guía de tu propia estrella.

Toda esperanza abandonan quienes acá entran.

El demonio no es tan negro como lo pintan.

La belleza despierta los actos del alma.

Aquel que escucha bien, toma apuntes.

Quien sabe de dolor, todo lo sabe.

En su voluntad reside nuestra paz.

Amo tanto la duda como la certeza.

Ellos anhelan lo que temen.