La iluminación espiritual

Frases Corina Valdano

Citas Corina Valdano


La iluminación espiritual no es un estado, una experiencia ni un objetivo que alcanzar en el futuro.

La consciencia nos permite además, ser conscientes de la muerte, y a partir de ese reconocimiento decidir como queremos invertir nuestro finito tiempo en este planeta.

Nos acostumbramos mas a pensar la vida que a vivirla.

El ahora es el único lugar donde las verdaderas respuestas pueden eventualmente emerger.

El momento presente es nuestro verdadero hogar, antes del tiempo y del espacio. Es todo lo que hay, no lo que vendrá ni lo que paso.

Con la consciencia podemos acceder a sentimientos mas complejos como la compasión, el altruismo, la gratitud, el gozo, la generosidad y la paz.

La iluminación no es un estado especial de perfección reservado para seres de otra dimensión.

La iluminación no es una piedra filosofal que tenemos que encontrar.

La iluminación es el presente en calma en el medio de la marea mental que nos lleva adelante y atrás.

Los iluminados solo se han dado cuenta antes de lo que todavía otros no.

Nuestro futuro será consecuencia de la suma de determinaciones lucidas que estemos tomando hoy desde la plena consciencia.

Somos seres espirituales transitando una experiencia humana.

La iluminación es transformación que acontece por si sola cuando hay plena consciencia y aceptación.

Despertar es salirnos del tiempo y del espacio, del pasado y del futuro, del lamento y la anticipación y de la búsqueda de diferentes estados y experiencias, incluso abandonar la búsqueda de la iluminación espiritual.

Reconocer nuestra finitud y nuestra vulnerabilidad nos vuelve humildes y agradecidos.​.

La iluminación es cuando nos aceptamos tal cual somos sin maltratarnos, nos transformamos.

La iluminación espiritual es una apertura radical hacia el regalo extraordinario de haber obtenido una experiencia humana.

La iluminación espiritual es una constante invitación, a través de cada momento de nuestra vida, a abrazarnos tal como somos, con todas nuestras imperfecciones.

La iluminación espiritual no puede ser dado, quitado ni perdido, por lo tanto no tenemos que convertirnos ni en maestros ni en discípulos.

Despertar es nuestro patrimonio como humanidad del que ya disponemos y con el cual tenemos que sintonizar.

El verdadero problema comienza cuando comenzamos a rumiar acerca de nuestra tristeza, de nuestros miedos, de nuestros enojos, a desmenuzar nuestro malestar, rebobinando y avanzando rápidamente la película de nuestras vidas.