LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL

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El deseo fluye por todas partes, retoña y se desarrolla. Purifica tu alama con el no-deseo.

Aquel que se examina día a día para cortar el deseo, es arropado con el conocimiento y la virtud.

El deseo tiene una motivación, tiene una meta. La compasión no tiene motivos, nunca tiene metas, es energía rebosante.

La fragancia de la compasión nunca está corrompida por ninguna motivación. La flor es limitada, pero su fragancia no.

No hay suficiente oscuridad en el universo para apagar la luz de una vela.

La ira engendra más ira, el amor más amor.

Alégrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora.

Cuida el exterior como a tu interior… Porque todo es uno.

No cambies a nadie, solo ilumina, tu luz es la que invita a tu prójimo a cambiar.

La meditación trae la iluminación, trae el florecimiento, es la expresión del ser.

Todos los caminos de bondad conducen a la iluminación y al despertar

Sin control y sin atención el mal muele al necio como el diamante muele la más dura gema.

Nadie puede purificar a otro. La pureza depende de la atención y el control de uno mismo.

Verdaderamente es difícil controlarse a uno mismo. Uno mismo es su propio refugio. ¡Qué otro refugio podría haber!

Cuando un sabio supera la inatención cultivando la atención, libre de tribulaciones, asciende al palacio de la sabiduría.

El ignorante es indulgente con la inatención; el hombre sabio custodia la atención como el mayor tesoro.

Gloria para aquel que se esfuerza, permanece vigilante, es puro en conducta, es considerado, es controlado, recto en su forma de vida y capaz de permanecer en creciente atención.

Aquel que medita constantemente y persevera, se libera de las ataduras y obtiene el supremo Nirvana.

El odio no cesa con el odio, el odio cesa con el amor.

De fácil ejecución son las cosas nocivas y dañinas. Lo bueno y beneficioso es verdaderamente muy difícil de hacer.

La sabiduría brota en aquel que se examina día a día para cortar el deseo, cuya vida es intachable, inteligente, arropado con el conocimiento y la virtud.

Y de esta vaciedad una claridad, surge una transparencia que puede ver cosas que no puedes explicar intelectualmente. Esto es realmente sabiduría.

Vivir con prudencia es saludable, eres responsable de tu propia salud.

Conquista la mentira con verdad, la verdad libera de las creencias.

Servir a los deseos es absurdo, corta el deseo con la sabiduría.

Conquista con la generosidad, la generosidad diluye la codicia.

Sé puro, sé noble; surge. A la mente pura la felicidad lo sigue.

No ingerirás toxinas, nublan tu mente, la conciencia serena evita las toxinas.

No mientas, la palabra es sagrada, nunca te esclavices de la falsedad.

No tengas mala conducta sexual, no a los deseos, mejor elimínalos.

No tomes lo que no te ha dado, enriquecerte es el dar, no tomar.

No quitarás ninguna vida, amor y bondad te purifican.

Aquel cuya mente es inestable, no conoce la enseñanza sublime, y aquel cuya confianza vacila, su sabiduría no alcanzará la plenitud.

La sabiduría brota en aquel que se examina día a día, cuya vida es intachable, inteligente, arropado con el conocimiento y la virtud.

Superando los placeres sensuales, sin impedimentos, el sabio se libra a si mismo de las impurezas de la mente.

Viniendo desde el hogar al estado sin hogar, que el hombre sabio abandone los estados de ofuscación y cultive la lucidez. Por difícil que resulte, que busque el deleitamiento y el disfrute en el desapego.

Vivir un día y saborear muy profundamente el significado de la impermanencia es mejor que vivir 100 años y no tocarla.

Aquellos que perfeccionan sus mentes en los Factores de Iluminación, sin ataduras, deleitándose en el abandono de la avidez, esos, libres de corrupción, esclarecidos, alcanzan el Nirvana incluso en este mundo.

Pero aquellos que obran rectamente de acuerdo con la Enseñanza, que está bien establecida, cruzan más allá de las pasiones y alcanzan el Nibbana.

Pocos entre los seres humanos son los que cruzan a la otra orilla. La mayoría solamente suben y bajan por la misma orilla.

Ni para sí mismo ni para otros desea hijos, riquezas o reinos; ni con equívocos busca su propio éxito. Una persona así es, por supuesto, virtuosa, sabia y recta.

Como un lago profundo es transparente y tranquilo, así se vuelven los sabios al escuchar la Enseñanza.

Los que riegan, canalizan el agua; los arqueros enderezan la flecha; los carpinteros tallan la madera; los sabios se disciplinan.

Aquel que bebe en la fuente de la Enseñanza vive felizmente con una mente serena. El hombre sabio siempre goza en la Enseñanza proclamada por los nobles iluminados.

No os asociéis con amigos mezquinos; no mantengáis la compañía de hombres innobles. Asociaos con amigos nobles; conservad la compañía de los mejores entre los hombres.

Dejadle que os aconseje y exhorte y os disuada del error. Esta persona es valiosa para los nobles, pero desagradable para los mezquinos.

Si uno encuentra un hombre sabio, quien como un descubridor de tesoros te señala tus defectos y te llama la atención sobre los mismos, debe asociarse con tal persona. Uno irá bien y no mal en la compañía de esta persona.

Aquel cuya sabiduría es profunda, que posee la Visión Cabal, adiestrado en conocer cuál es el sendero correcto y cuál el equivocado, que ha alcanzado el final más elevado, a ése llamo yo noble.

Mediante la meditación y la Visión Cabal, el noble alcanza la más alta Sabiduría y, liberándose de toda atadura del que sabe, se extingue.

No hay concentración para el que no tiene sabiduría; no hay sabiduría para el que no se concentra. En aquel que hay concentración y sabiduría, ése verdaderamente está próximo al Nibbana.

Dulces son las palabras del monje que ha amaestrado su lengua, que se expresa con sabiduría, que no es petulante y que expone el significado del texto.

El que permanece sin avidez ni aferramiento, y es sagaz en la etimología y los términos, y conoce los grupos de letras y sus secuencias, está llamado a vivir su último renacimiento, siendo un gran hombre de profunda sabiduría.

Las corrientes (del deseo) fluyen por todas partes. Sus raíces retoñan y se desarrollan. Contemplando cómo retoñan, hay que cortar esas raíces con la sabiduría.

Feliz es la virtud milenaria; feliz es la confianza bien establecida; feliz es la adquisición de la sabiduría; feliz es la abstención del mal.

Previamente, esta mente vagaba donde le placía, como a ella se le antojaba. Hoy, con sabiduría, yo la controlaré como el conductor controla el elefante en ruta.

Verdaderamente, de la meditación brota la sabiduría. Sin meditación, la sabiduría mengua. Conociendo el doble camino de la ganancia y la pérdida, debe conducirse uno mismo de manera tal que pueda aumentar la sabiduría.

Todos los fenómenos condicionados son impersonales. Cuando uno comprende esto con sabiduría, entonces uno se hastía de tal insatisfactoriedad. Éste es el Sendero de la purificación.

Todos los fenómenos condicionados están sujetos al sufrimiento. Cuando uno comprende esto con sabiduría, se hastía de tal insatisfactoriedad. Este es el Sendero de la purificación.

Todos los fenómenos condicionados son impermanentes. Cuando uno comprende esto con sabiduría, entonces uno se hastía de tal insatisfactoriedad. Éste es el Sendero de la purificación.

Difícil es hallar al hombre de gran sabiduría: tal hombre no nace en cualquier parte. Cuando nace un hombre así, que la familia se sienta muy dichosa.

Aquel que aprende poco, crece como un buey; crece en carne, pero no en sabiduría.

El santo se desapega de todo y no se implica en la avidez sensual. Cuando le alcanza la felicidad o el sufrimiento, con sabiduría no se deja afectar ni por la euforia ni por el abatimiento.

Del mismo modo que puede germinar y florecer un aromático loto en un estercolero, así, entre los ofuscados, deslumbra en sabiduría el discípulo que sigue al Perfecto Iluminado (el Buda).

Percibiendo que este cuerpo es frágil como una vasija, y convirtiendo su mente tan fuerte como una ciudad fortificada vencerá a Mara con el cuchillo de la sabiduría. Velará por su conquista y vivirá sin apego.

Cuando un sabio supera la inatención cultivando la atención, libre de tribulaciones, asciende al palacio de la sabiduría y observa a la gente sufriente como el sabio montañero contempla a los ignorantes que están abajo.

Miles y miles de velas pueden ser encendidas a partir de una sola, y la vida de esa vela no se acortará. Así mismo, la felicidad no disminuye por ser compartida.

La felicidad siempre sigue como una sombra a todos aquellos que producen alegría cuando hablan o actúan por tener una mente libre de pensamientos egoístas.

Los ojos no sirven de nada si la mente no quiere ver. Aquellos dioses que tengas a tu favor, en tu voluntad, en tu mundo mental, tendrán poder sobre ti en el mundo material.

Todas las grandes religiones quieren que ustedes se conviertan en seguidores, quieren que practiques una cierta disciplina. Hacen un molde de ti y te dan una bella celda.

La verdad os hará libres, nos libera de la celda religiosa. Sin libertad el hombre nunca puede mover sus alas al cielo y no puede entrar en el más allá.

La reflexión es el camino hacia la inmortalidad; la falta de reflexión, el camino hacia la muerte.

Así como una vela no brilla sin fuego, el hombre no puede existir sin una vida espiritual.

El pasado ya se ha ido, el futuro todavía no está aquí. Sólo hay un momento en que vives, y es el momento presente.

Para vivir una vida desapegada, uno no se debe sentir dueño de nada en medio de la abundancia.

Todos los actos incorrectos vienen de la mente. Si la mente cambia, ¿cómo podrían permanecer esos actos?

Tú te mereces tu cariño y afecto.

Nadie te castigará por tu enojo, tu enojo se encargará de castigarte.

Cuando uno se libera del gusto por lo malo, cuando está tranquilo y encuentra placer en las buenas enseñanzas, cuando se tienen estos sentimientos y se aprecian, entonces se libera del miedo.

En lo que pensamos nos convertimos.

Miles de velas pueden ser encendidas a partir de una sola, y la vida de esa vela no se acortará. La felicidad nunca disminuirá por ser compartida.

Somos lo que pensamos, todo lo que somos se levanta con nuestros pensamientos. Con ellos, creamos el mundo.

A un loco se le conoce por sus actos, a un sabio también.

Nos moldean nuestros pensamientos. Aquellos con mentes libres de pensamientos egoístas producen alegría cuando hablan o actúan. La felicidad los sigue como una sombra.

No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo.

Para tener buena salud, encontrar la felicidad verdadera en la familia y traer paz a todos, el hombre debe primero controlar su propia mente. Si lo logra, habrá llegado a la iluminación, y toda la sabiduría y virtud vendrán naturalmente a él.

Todo ser humano es el autor de su propia salud o enfermedad.

Hay tres cosas que no se pueden ocultar por mucho tiempo: El sol, la luna y la verdad.

Es la mente de un hombre, no sus amigos o enemigos, la que lo lleva por los caminos del mal.

Toma consciencia dónde te encuentras; de lo contrario se perderás tu vida.

En cualquier batalla pierden vencedores y vencidos.

Yo no creo en un destino para los hombres independiente a cómo actúen; creo que les alcanzará el destino a menos que actúen.

No hay suficiente oscuridad en todo el mundo para apagar la luz de una pequeña vela.

No vivas en el pasado, no imagines el futuro, concentra la mente en el momento presente.

Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado. Si un hombre habla o actúa con dolo, le sigue el dolor. Si lo hace con un pensamiento puro, la felicidad lo sigue como una sombra que nunca lo abandona.

Nunca he conocido a nadie tan ignorante del que no pudiera aprender algo.

El camino no está en el cielo; el Camino se encuentra en el corazón.

La mente lo es todo. Lo que pienses, en eso te conviertes.

Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.

Así como una roca sólida es inamovible por el viento, los sabios son inquebrantables por la alabanza o la culpa.

La paz viene de dentro, no la busques fuera.

Guardar rencor es como sujetar un carbón caliente con la intención de lanzárselo a alguien más; es uno el que se quema.

El odio no se termina con odio, se termina con amor, es la regla eterna.

No sobreestimes lo que has recibido, ni envidies a otros, el que envidia no tiene paz. La muerte no se teme, si se ha vivido sabiamente.

Cualquier palabra debe ser elegida con cuidado por las personas que la escucharán y serán influidas para bien o para mal.

Sólo se pierde aquello a lo que te aferras.

Si no somos capaces de cuidar de los demás cuando necesitan ayuda, ¿quién cuidará de nosotros?

Pon tu corazón en hacer el bien. Si lo haces una y otra vez, y se te llena de alegría.

Recordar un mal es como llevar una carga en la mente.

Mejor que mil palabras vacías, una palabra que traiga paz.

Si no cambiamos de dirección, podemos terminar donde empezamos.

Es capaz el que piensa que es capaz.

Nada te puede dañar tanto como tus propios pensamientos sin vigilancia.

Una jarra se llena gota a gota.

La salud es el regalo más grande, la satisfacción de la mayor riqueza, la fidelidad de la mejor relación.

Si tiene solución, ¿por qué lloras? Si no tiene solución, ¿por qué lloras?

La mayoría de los problemas, si se les da suficiente tiempo y espacio, a la larga se desgastan.

Aquellos que están libres de pensamientos resentidos seguro que encuentran la paz.

El apego lleva al sufrimiento.

La amistad es la única cura para el odio, la única garantía de la paz.

El verdadero amor nace de la comprensión.

Sólo hay dos errores que se comenten en el camino a la verdad: No empezar, y no llegar hasta el final.

El secreto de la salud para la mente y el cuerpo no es parar a llorar por el pasado, ni preocuparse por el futuro, sino vivir el momento presente con prudencia y serenidad.

El dolor es cierto, el sufrimiento es opcional.

Es la propia mente de un hombre, no su enemigo, que lo atrae a los malos caminos.

Si tu compasión no te incluye a ti mismo, es incompleta.

Cuando tú me lanzas espinas, cayendo en mi silencio se convierten en flores.

No va a ser castigado por tu cólera; tu cólera te castigará a ti.

Un momento puede cambiar un día, un día puede cambiar una vida y una vida puede cambiar el mundo.

No creas nada, no importa donde leas, o quien lo dijo, no importa si lo he dicho yo, a no ser que esté de acuerdo con tu propia razón y sentido común.

No hay un camino a la felicidad: la felicidad es el camino.

La oración más grande es la paciencia.

Tu propósito en la vida es encontrar tu propósito, y dar todo su corazón y alma a él.

Nada es para siempre excepto el cambio.

Cada mañana nacemos de nuevo. Lo que hacemos hoy es lo que más importa.

No hay nada más terrible que el hábito de la duda. La duda separa a las personas. Es un veneno que se desintegra amistades y rompe las relaciones agradables. Es una espina que irrita y daña; es una espada que mata.

La bondad debe convertirse en la forma natural de la vida, no la excepción.

Al igual que una serpiente cambia de piel, debemos arrojar nuestro pasado una y otra vez.

Lo que eres es lo que has sido. Lo que serás es lo que haces a partir de ahora.

La lengua es como un cuchillo afilado… mata sin que brote la sangre.

Conquista al enojado no enojándote; conquista a los malos con la bondad; conquista al tacaño con la generosidad, y al mentiroso al decir la verdad.

No busques la amistad, de quienes tienen el alma impura; no busques la compañía de hombres de alma perversa. Asóciate con quienes tienen el alma hermosa y buena.

No creáis nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo creen; creedlo después de someterlo al dictamen de la razón y a la voz de la conciencia.

Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los Daimones: Primero: Habla con verdad. Segundo: No te dejes dominar por la cólera. Tercero: Da, aunque no tengas más que muy poco que dar.

Has oído hablar de otras libertades, pero la liberación del sí mismo es la máxima libertad, es no ser, es permitir a la existencia expresarse libremente en toda su espontaneidad y grandeza.

Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses: Primero: Habla con verdad Segundo: No te dejes dominar por la cólera Tercero: Da, aunque no tengas más que muy poco que dar.

La vigilancia y la lucidez son los senderos de la inmortalidad. Los que vigilan no mueren. La negligencia es el sendero de la muerte. Los negligentes son como si ya estuvieran muertos.

El mundo está lleno de sufrimiento. La raíz del sufrimiento es el apego a las cosas. La felicidad consiste precisamente en dejar caer el apego a todo cuanto nos rodea.

La paz es el resultado de muchas actitudes, todas estas fundamentadas precisamente en la caridad, no entendida como limosna, sino como amor.

Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.

Hay quienes lamentan su necedad, éste ya no es necio; más necio es aquel que sin conocerse a sí mismo, dice ser inteligente.

El resentimiento no se calma con el resentimiento, solo con amor paciente deja de existir, ésta es una verdad constante.

El insensato que reconoce su insensatez es un sabio Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato.

Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.

Somos lo que pensamos. Todo el mundo surge de nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos hacemos el mundo.

Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.

Nadie puede corromper ni purificar a otro, somos nosotros mismos responsables de nuestra propia purificación.

La reflexión es el camino hacia la inmortalidad (nirvana); la falta de reflexión, el camino hacia la muerte.

No el que vence a miles de enemigos en la batalla, si no el que se vence a sí mismo, es el máximo vencedor.

Es la propia mente del hombre, no su enemigo o adversario lo que le atrae a los malos caminos.

Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.

Si hay solamente espacio, sin soles o planetas en él, entonces el espacio pierde su esencia.

Ni siquiera un Dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.

No te detengas en el pasado, no sueñes con el futuro, concentra la mente en el presente.

Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.

Duda de todo. Encuentra tu propia luz. Últimas palabras, según la tradición Theravada.

Estamos en este mundo para convivir en armonía. Quienes lo saben no luchan entre sí.

Hay tres cosa que no pasan mucho tiempo ocultas: El sol, la luna y la verdad.

Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen como una sombra.

El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor.

La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión.

No hay incendio como la pasión: no hay ningún mal como el odio.

La lengua es como un cuchillo afilado, mata sin extraer sangre.

Cuida el exterior tanto como el interior; porque todo es uno.

Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.

Si cada día coges un puñado de arena, formarás una montaña.

No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita.

El silencio tiene su lenguaje: sabe hacerse entender.

La máxima victoria es la que se gana sobre uno mismo.

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.

Más vale usar pantuflas que alfombrar al mundo.

Puede un mortal hacer mucho bien en esta vida.

Que no haya de morir el que vive sabiamente.

Sé puro, sé noble; surge.