El espíritu humano crece como el árbol de la vida

El espíritu humano crece como el árbol de la vida; echa raíces, extiende sus ramas y hojas en todas direcciones, abre sus flores y da frutos en abundancia.

OMRAAM MIKHAEL

LOS ARBOLES

El espíritu humano debe crecer como un árbol: en todas direcciones.

Cuando un árbol crece podemos cortarle todas las ramas excepto una y permitir que el árbol crezca solo en una dirección. Será un árbol muy pobre, muy feo; a la larga, tendrá grandes dificultades, pues una rama solitaria no puede crecer por sí sola; solo puede hacerlo en medio de una familia de ramas.

Cuando un árbol crece llegará necesariamente el momento en que la rama sienta que ha llegado a un tope más allá del cual no puede seguir creciendo. Para que un árbol se desarrolle realmente, debe permitírsele crecer en todas direcciones. Solo entonces será rico y fuerte.

Estar con árboles es hermoso porque siguen creciendo, se convierten en un ímpetu, una inspiración, y toda la energía fluye hacia arriba con el crecimiento. No puedes permanecer bajo, debes elevarte. Si estás alerta, entonces la agricultura puede excitarte como ninguna droga puede hacerlo.

Sólo el olor de la tierra húmeda, el olor de las plantas en crecimiento, la alegría de los pájaros y el sol, todo eso se convierte en un medio para el crecimiento espiritual.

La naturaleza es estar cerca de Dios.

¿Acaso no sientes el amanecer y los pájaros y los árboles? Todo está en calma. Aparte del hombre, nadie se suicida, ningún árbol, ningún pájaro. Aparte del hombre, nadie necesita psiquiatras. Aparte del hombre, todo está exactamente como tiene que estar, perfectamente feliz.

En los cantos de los pájaros, ¿sientes que hay tristeza? Sólo hay una alegría desbordante.

No están hablando sobre grandes temas filosóficos, no están rezando en las iglesias, no están diciendo nada concreto, es la felicidad que les produce una energía desbordante lo que les hace sentirse en casa.

No tienen nada: ni dinero, ni poder, ni prestigio. No padecen un complejo de inferioridad, ni de superioridad. Nunca sufren de esquizofrenia. Tenemos mucho que aprender de los árboles y de los animales.

Veamos que nos enseña Omraam Mikhael sobre los arboles...

EL HOMBRE Y EL ÁRBOL

La vida de un árbol mes a mes.

ENERO

La semilla se parecerá su padre.

Una semilla es una criatura viva que no para de llamar a las fuerzas y a los materiales del universo a fin de poder cumplir su tarea. Y su tarea es parecerse al árbol que la ha producido. El creador ha puesto en la semilla esta vocación de parecerse a su padre, el árbol; es por ello que una vez sembrado, toda su actividad va en el sentido de esta vocación. Y, del mismo modo que la semilla está predestinada a volverse como su padre, el árbol, la vocación del ser humano es llegar a la perfección de su Padre Celestial: está inscrito en su estructura. Por eso Jesús dijo: Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto. La vocación de esta semilla que somos consiste pues en acercarse cada vez más a la imagen de Nuestro Padre Celestial que llevamos en nosotros, a vibrar al unísono con él, con el fin de parecernos a él.

FEBRERO

El amor se puede comparar a un árbol.

En este árbol, las energías sexuales representan las raíces que están profundamente enterradas en el hombre, y no debe arrancarlas, ya que son indispensables así como las raíces lo son al árbol. Solamente debe ir más arriba, no limitarse a vivir en las raíces, ya que el amor, también es el tronco, las ramas, las flores y los frutos. Y las flores y los frutos del amor son el sacrificio. Os pertenece a cada uno de vosotros ocuparos de este árbol amor, aprender como cultivarlo, regarlo, protegerlo de los insectos y las tempestades.

MARZO

Todo debe ir hacia la renovación.

Cada año, en primavera, cuando todo se renueva en la naturaleza, es el momento de abrir interiormente las puertas y las ventanas para que esta nueva vida pueda penetrarnos e impregnarnos. Algunos dirán: Pero para nosotros se ha terminado, somos demasiado viejos, la primavera es para la juventud! Razonando así, se privan de la fuente de la vida. Todo debe ir hacia la renovación, aquí no hacemos distinción entre los jóvenes y los viejos. ¿Habéis oído decir a los árboles: Oh, a nosotros, sabéis, se nos ha pasado la edad de verdecer y florecer, ahora dejamos esto a los jóvenes? No, también ellos, en primavera, se cubren de hojas y de flores.

ABRIL

La vida es un cambio perpetuo.

Con la llegada de la primavera, los árboles que estaban desnudos y estériles, empiezan a cubrirse de hojas y flores; y cuando vendrá el verano, darán frutos en abundancia. Así pues, cuando os sintáis pobres, despojados, decid: Es el invierno en mi, no tengo hojas, ni flores, ni frutos. Pero trabajaré y la primavera volverá, luego el verano… La vida es un cambio perpetuo, e incluso si actualmente estáis atravesando el invierno, tomad confianza, el espíritu volverá de nuevo.

MAYO

Estamos alimentados por la unidad.

Debido a que no saben que son una unidad, que forman parte de la unidad, los humanos no cesan de dividirse. Ignoran que, si se separan, es la muerte para unos tanto como para otros, ya que en realidad están unidos, están alimentados por la unidad. Son numerosas las ramas sobre el árbol cósmico de la unidad, e incluso si los frutos no paran de agitarse, no pueden hacer nada contra el hecho de que tienen el mismo tronco y las mismas ramas de los cuales dependen para su supervivencia.

JUNIO

A escala somos como el árbol cósmico.

Cada criatura humana es, a escala reducida, la repetición del árbol cósmico. En las ramas de este árbol, todos los pájaros del cielo pueden venir a abrigarse. Si somos conscientes de ello, si trabajamos en el sentido de nuestra predestinación divina, los pájaros del cielo, los ángeles vendrán a cobijarse en nuestras ramas. Los ángeles son siempre atraídos por el hombre que abraza la vida espiritual: encuentran una morada en él y lo llenan de su luz y sus gracias.

JULIO

Tienen que subir para poseer la verdad.

Siguiendo su grado de evolución, siguiendo el progreso que alcanzan sobre el camino de la verdad, los seres se sitúan en las raíces, el tronco o las ramas del Árbol de la Vida. Aquellos que se sitúan en las raíces se sienten aplastados por las condiciones de la existencia, los que viven en el tronco son más libres porque reciben mucha más luz; pero incluso allí la luz no es suficiente para que les sea revelada toda la verdad. Tienen que subir hasta las hojas, las flores y los frutos para poseer la verdad que los volverá libres.

AGOSTO

El árbol te da una transfusión de energía.

Cada árbol es una reserva de energía salida del sol y de la tierra en la cual podéis tomarla. Vais al bosque: escoged un árbol, el más grande, el más bello, pegaros a él poniendo vuestra mano izquierda en vuestra espalda, la palma apoyada contra el tronco, y la palma de vuestra mano derecha sobre vuestro plexo solar.

Concentraros en el árbol pidiéndole fuerzas: recibís sus fuerzas por vuestra mano izquierda y las derramáis por la mano derecha a vuestro plexo solar. Se trata de una especie de transfusión de energías y, pasados unos minutos, os sentiréis recargados, reforzados.

SETIEMBRE

La palmera es una verdadera alquimista.

La palmera es un árbol que crece en las arenas del desierto; el sol quema atrozmente y el agua es extremamente rara. Sin embargo, la palmera dice: He aquí lo que puedo hacer en las peores condiciones, y ofrece sus dátiles que son más azucarados y dulces que cualquier otro fruto. La palmera es una verdadera alquimista: transforma la arena en azúcar. Meditad sobre la imagen de la palmera que, en las peores condiciones florece y fructifica.

OCTUBRE

El árbol un símbolo del universo.

Todas las criaturas tienen una función en alguna parte de este árbol, ora como raíces, ora como corteza, o hojas, o flores, o frutos; todas las existencias, todas las actividades, todas las regiones encuentran su lugar en el árbol de la vida. En diferentes épocas del año, las hojas, las flores y los frutos caen del árbol; se descomponen y se vuelven un abono que es absorbido por las raíces.

Pasa lo mismo con los seres. Cuando un hombre muere es absorbido de nuevo por el árbol cósmico, pero pronto reaparece bajo otra forma: rama, flor, hoja, fruto… Nada se pierde, los seres desaparecen y reaparecen sin cesar sobre este árbol formidable que es el Árbol de la Vida.

NOVIEMBRE

Manifiéstate siempre de forma benéfica.

Observad el crecimiento de un árbol: tan solo cuando la profundidad de las raíces y el tronco están firmes, extiende sus ramas. En el hombre, la profundidad está unida al sentimiento, la altura al pensamiento y la anchura a la actividad. Así pues, también él, solo después de haber profundizado en sus sentimientos y elevado sus pensamientos, podrá extender libremente su actividad: se manifestará siempre de forma benéfica.

DICIEMBRE

Ser semejantes al fuego del amor divino.

El fuego se come al árbol y, así, éste se transforma y se vuelve semejante a él. El árbol se vuelve fuego porque el fuego se lo come. Es una ley: cada cosa, cada ser se vuelve idéntico a aquél que se lo come. Nosotros también, si ofrecemos todo nuestro ser al fuego del amor divino a fin de que venga a apoderarse de nosotros y devorarnos, nos volverá semejantes a él. Es por ello que debemos meditar sobre el fuego intentando comprender como trabaja sobre el árbol para transformarlo en luz y calor, a fin de volvernos, también nosotros, árboles de luz.

Para entender el mundo de los símbolos, se debe comprender lo que es una semilla. Una semilla, es minúscula pero un día se vuelve un árbol formidable.

Omraam Mikhael