Los ancianos - Reflexión

El longevo es lento, como dice mi querido hermano: «Paso de elefante, lento, pero aplastante», digo: la prisa para ellos termino, ven la luz de Dios.

JEBUNA

LOS VIEJITOS

Una reverencia a todos los seres avanzados en edad, a estos hombres frágiles en cuerpo, pero forjados por los años en espíritu, ellos. Merecen por exigencia un lugar especial en nuestra sociedad y nuestras familias, ellos, tienen la luz de la sabiduría y te acompañan siempre con precisos y preciosos consejos; Uno los ve, y dan la sensación que ellos han vuelto de una gran batalla, la batalla de la vida, es más, a nuestros ancianos los debiéramos tener en un pedestal gozando de un descanso merecido y que no falten las contemplaciones y agradecimientos que muy bien merecidos se los han sabido ganar.

El longevo es lento, y como dice mi querido hermano: Paso de elefante, lento, pero aplastante, digo: la prisa para ellos ya termino y su único deseo es estar rodeado de sus familiares que aman y la luz de Dios, recuerdo...: Los últimos momentos de la vida de mi Padre, que murió a los 77 años dejando que su último hálito de vida se escapara con la satisfacción de estar rodeado por su esposa y sus hijos, vaya bendición de Dios, les cuento que cada día me siento más feliz que esto allá sucedido así y mis motivos sí que los tengo al ver tantos casos de frialdad sucedidos con ancianos, ahora no pretendo cuestionar a nadie, pero si hacer un llamado a los que tenemos y a los que pronto verán a sus Padres en la ancianidad.

No mencionaré casos porque de puertas para adentro nadie sabe y lo más sensato es contarles una pequeña conversación con mi bella esposa: (a ella le digo PITA), Pita: debemos de prepararnos como pareja, debemos de estar listos para abrir las puertas de nuestro hogar, ya sea por tu lado o por el mío para brindar un lugar de descanso para los que pronto llegaran, que mejor regalo para dar a nuestros Padres que un lugar seguro y rodeado con los seres que los aman ¿?. Bendito sea Dios.

Pero hay que excluir los que desean estar en un centro gerontológico, o los que por su soledad no tienen más alternativa o los que hay que llevar por el tejemaneje de la vida y nuestra ocupación no nos da otra alternativa, pero sí que es triste considerar los ancianos como un estorbo, muchos a su paso van desechando sus ancestros como si fueran cualquier cosa, por Dios, ¿acaso nosotros algún día no lo seremos?, pienso que todo esfuerzo que hagamos para darles felicidad es lo que hace que la vida sea bella.

"Los niños son los de las buenas nuevas de Dios
y los ancianos son los mensajeros de las buenas nuevas para Dios"

De verdad que ellos sí que ponen a prueba nuestra capacidad de amar, es el examen final que tenemos como hijos, acá se pone a prueba la capacidad de perdonar… y mucho más si es el caso es de un Padre que como humano cometió errores, ahora pienso que la vejez no es ningún error, por el contrario... a través de nuestros viejos podemos abrir una fisura para contemplar la luz de Dios, ellos serán los paladines para marcar el camino de regreso a nuestro origen, Dios los proteja con salud y felicidad.

Conclusión

Amar a los ancianos es reconocer que algún día nosotros fuimos responsabilidad de ellos, amarlos, es una forma de amar nuestro futuro, amarlos, es mandar un mensaje a Dios diciendo que acá estamos reconociendo nuestra condición humana esforzándonos en dar amor a quiénes labraron nuestro destino, hacer esto, es otra forma de amar la vida y agrego: "todas las formas de vida merecen nuestro respeto y si es frágil mucho más".

Gracias Dios por permitirme escribir estas notas.