Visión global de Dios en el universo

Puntos claves de filosofía global de la vida, la visión de Dios y el universo, sabiduría perenne que forma la conciencia y nuestra energía evolutiva.

JAMES REDFIELD

LA VISIÓN GLOBAL

En la filosofía ciertas verdades esenciales continúan iluminando el camino.

Tal vez ya se sienta en armonía con mucho de lo que leyó en La Novena y Décima Revelación (Guía vivencial). Lo que ocurre es que la visión del mundo que está emergiendo presenta muchos temas en común con lo que el filósofo y escritor Aldous Huxley llamó la filosofía perenne. En los últimos cinco mil años aproximadamente, tanto en la filosofía oriental como en la occidental, ciertas verdades esenciales continúan iluminando el camino.

La Visión Global, basada en estos principios esenciales, está dentro de nosotros. También existe una Visión Global en cada una de las creencias de nuestra cultura respecto de lo que es posible. La Visión se convierte en realidad según la forma en que elijamos para vivir nuestras vidas. No es un objetivo externo para lograr en algún momento del futuro, sino una fuerza que define e informa, que nos resulta real a través de los valores que sentimos en nuestro interior. La Visión Global es lo que nos importa. No es una regla, o un comportamiento, o una receta para obtener cierto resultado, con consecuencias políticas, económicas o culturales definibles. La Visión Global podría pensarse mejor como un proceso que produce una convivencia pacífica, un equilibrio y una liberalidad, y que respeta y aprecia las diferencias de especies, pueblos, culturas, lenguajes, religiones y filosofías.

A continuación, algunos puntos claves de la sabiduría perenne que han dado y siguen dando forma a nuestra trayectoria evolutiva.

¡Ánimo! Pese a que casi todos lo ignoramos, estamos viajando en medio de una enorme compañía de aliados: una población más grande de personas creativas, que transportan ideas, tendencias y valores más positivos que cualquier otro período de renacimiento anterior. Y es probable que sean movilizados para actuar en forma altruista en nombre de nuestro futuro. Paul H. Ray, The Rise of the Integral Culture

LA CONCIENCIA

La conciencia es causal.

El campo energético en el que vivimos y a partir del cual creamos con nuestra intención es la conciencia. Es lo creador y lo no creado, o, como lo llama Deepak Chopra, el campo de la pura potencialidad. Las actitudes crean la Visión Global. Imagínese como una gota en el balde, un balde enorme. Al introducirse en él para conectarse con sus corazonadas (dirección espiritual), sus pensamientos conscientes se agitan. Su ser empieza a catalizar cambios en su familia, sus amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Las ondas empiezan a extenderse hasta sus representantes políticos, se-unen y combinan con muchas otras ondas que se mueven en dirección a quienes tienen el liderazgo mundial. Una vez que una masa crítica de conciencia humana capta la visión de esta totalidad, de esta Visión Global más amplia, la Visión se despliega de manera natural.

DIOS

Nos hallamos inmersos en un campo de energía. Nadamos en Dios.

Estamos hechos de la misma energía divina creativa que Dios. Las religiones denominan a esta energía nuestro Cristo resistente o nuestra naturaleza de Buda. El mundo material brota de este mar de energía mediante nuestras creencias y pensamientos colectivos. A través de los siglos, los maestros enseñaron que somos interdependientes con toda la vida y que cada forma desempeña un papel importante en el funcionamiento del todo. Basados en esquemas y relaciones, los principios de la antigua filosofía forman un gran receptáculo del plan de Dios para el universo.

Creo profundamente que debemos encontrar, todos juntos, una nueva espiritualidad. Este nuevo concepto debería elaborarse en las religiones, de tal manera que todas las personas pudieran adherir a él. Necesitamos un nuevo concepto, una espiritualidad laica. Deberíamos promover dicho concepto con la ayuda de los científicos. Podría llevarnos a imaginar lo que todos estamos buscando: una moral secular. El Dalai-Lama

EL UNIVERSO

El universo tiene un propósito.

Casi nada sucede por casualidad. Una mujer que se preguntaba si debía o no seguir adelante con su vocación de escribir comentó en The Celestine Journal una decisión crucial que le pareció asistida por fuerzas divinas. Había leído Zen in the Art of Writing: Releasing the Creative Genius Withín You, de Ray Bradbury. Me conmovió tanto que le escribí una carta apasionada a Bradbury para agradecerle su inspiración y su aliento para escribir. Poco después de despachar la carta, nuestra librería anunció que Ray Bradbury firmaría libros y que sortearían los nombres de cinco clientes para comer con él. En cuanto vi el anuncio, supe que estaría entre las elegidas... El día del sorteo, mi nombre fue el último en salir. Tuve la oportunidad de hablar largamente con él. Ahora sé que debo seguir escribiendo. El universo tiene una forma maravillosa de cuidarnos si se lo permitimos.

EL AMOR

El amor es la forma más elevada de energía.

La sabiduría inmemorial reconoce que la razón por la cual la humanidad está en la Tierra es crecer espiritualmente aumentando la capacidad de amar. Una mujer dijo: Aprendí a prestar atención a las coincidencias que se producen en mi vida y escuchar los pensamientos que flotan en mi mente y mis sueños. También aprendí a apreciar hasta la interacción humana más mínima y en apariencia inconsecuente. Este amor no es una idea sentimental pegada a la realidad. Es una efusión del estado de conciencia de un individuo cuando esa persona se conecta con la energía universal, que es la frecuencia del amor.

LA REENCARNACIÓN

Tenemos muchas vidas para amar.

Es inherente a la filosofía perenne la idea de la reencarnación y la oportunidad de experimentar muchas vidas y, en definitiva, el espectro total del potencial humano. Sí, muchas veces la vida es breve. Sí, tenemos esta única vida para vivir... plenamente. Traemos ciertas tendencias y ciertos dones para cumplir nuevos objetivos. Al completar el propósito de esta vida, la abandonamos. Y, sí, es muy probable que tengamos otra oportunidad de hacer las cosas de otra forma la próxima vez.

A los pocos días, [los Guías] me pidieron que empezara a meditar sobre el alma del hombre y su lugar de aquí en adelante. Hicieron hincapié en que era importante, porque tornaría menos tedioso el período de cruce que llamamos muerte y permitiría un avance más acelerado en el siguiente plano. Cuanto más rápido podemos convertir las almas terrenas en espíritus transfigurados -escribieron [los Guías]-, más rápido será el avance hacia una fusión del todo. Esto puede no resultar claro ahora, pero a medida que avances en tu meditación podremos conducirte a través de una serie transfigurante de experiencias que divulgarán la causa por la cual estamos trabajando. Ruth Montgomery

EL KARMA

Las opciones traen aparejadas consecuencias, lo cual constituye la ley de causa y efecto o karma.

DDe chicos, aprendemos a no tocar una hornalla encendida. Así como sabemos que los actos generan consecuencias en nuestra vida cotidiana, también aprendemos que la ley de causa y efecto puede generar consecuencias, a partir de acciones tomadas en vidas anteriores, que tal vez no se experimentan hasta otra vida. Esto es lo que Oriente denomina Karma, y Occidente, la Regla de Oro y Justicia. El karma es una ley natural del universo, y por ello decimos que Lo que va vuelve y Lo que das es lo que obtienes.

LAS DIMENSIONES

Las otras dimensiones son realidades válidas.

Nuestra tarea consiste en abrir los ojos a la forma en que nos mantenemos separados y reconocer nuestra unidad con la fuente que llamamos Dios. La vieja Visión Global veía la existencia material como única realidad porque está ante nosotros todos los días. De acuerdo con el profesor Markides, uno de los supuestos básicos sobre el universo es la realidad de otros niveles de existencia. En Riding with the Lion, afirma que: Existen otros mundos que interpenetran en el nuestro. Estos mundos están estratificados, lo cual significa que se relacionan entre sí de manera jerárquica. El mundo de los cinco sentidos está en la parte inferior del tótem espiritual. Estos estratos no solo se hallan en la naturaleza, objetivamente hablando, sino que también forman parte de la estructura de la conciencia humana.

LA DUALIDAD

La naturaleza dual, en el plano terrenal, somos cautivos de la dualidad.

En la dimensión espiritual no hay dualidad. Hay una sola fuente -Dios- y esa fuente es toda bondad. No hay una segunda fuente igual del mal. No obstante, en el plano terrenal, somos cautivos de la dualidad, pares de opuestos como el bien y el mal, la luz y la oscuridad, lo masculino y lo femenino, lo nuevo y lo viejo. Al venir al plano terrenal, nos separamos de la fuente única. Nuestra meta es recordar esa fuente y volver a conectarnos con ella.

La filosofía perenne nos recuerda que en nuestra naturaleza dual somos individuos pero que no obstante formamos parte de una sola humanidad. Nuestros cuerpos viven y mueren en su momento, pero nuestra conciencia vive eternamente. Estar vivos en la Tierra implica enfrentar los opuestos y elegir. La vida nos obliga a elegir, a expresar y a avanzar a través de la dualidad. El mal surge en proporción con el grado en que las elecciones individuales se oponen al amor, la compasión y el servicio.