La mente se avergüenza

Nada tiene que ser botado de tu sistema; tiene que ser transformado y absorbido. La mente no es fea; como utilizas la mente es feo, eres inconsciente.

OSHO

NO BOTES TU MENTE

¿Tenemos que deshacernos de la mente?

Nada tiene que ser botado de tu sistema; todo tiene que ser transformado y absorbido. La mente no es fea; como utilizas la mente es feo ― tú eres inconsciente. El carruaje es bonito, es una carruaje de oro, pero el cochero está embriagado, profundamente dormido, él insulta al carruaje, condena el carruaje. Cuando se encuentra metido en una zanja, le pega a los caballos, condena al carruaje, condena al que hizo el carruaje, nunca piensa que no es la culpa del carruaje, no es la culpa de los caballos, no es la culpa de el que hizo el carruaje. Es su propia falta ― estaba borracho, estaba profundamente dormido. Si el carruaje se cayó en la zanja es natural, toda la responsabilidad es tuya.

No es cuestión de destruir la mente o botarla. La mente es un mecanismo bonito, el mecanismo más bonito en la existencia, pero tú te has convertido en un sirviente de la mente. Tu eres el maestro y el maestro está funcionando como sirviente; la mente es el sirviente y tu has hecho del sirviente el maestro.

He oído una historia antigua: Un rey estaba muy contento con uno de sus sirvientes. Era muy devoto, totalmente devoto al rey; estaba siempre listo a sacrificar su vida por el rey. EL rey estaba inmensamente feliz, muchas veces él había salvado al rey, arriesgando su propia vida. Él era el guardaespaldas del rey.

Un día el rey estaba tan feliz con el hombre, que le dijo: 'Si deseas algo, si tu tienes algún deseo, solo dime y yo lo cumpliré. Tú has hecho tanto por mí que nunca he mostrado mi gratitud. Nunca lo podré pagar, pero hoy quiero satisfacer alguno de tus deseos cual quiera que sea.'

El sirviente dijo...

'Tú ya me has dado mucho. Yo me siento bendecido solo estando siempre a tu lado. ― no necesito nada.'

Pero el rey insistió. Entre más el sirviente decía: 'No hay necesidad,' más el rey insistía. Finalmente el sirviente dijo, 'Está bien. Hazme rey por veinticuatro horas y tú serás el guardia.'

El rey estaba un poco aprehensivo, con miedo, pero era un hombre de palabra y tenía que cumplir el deseo. Así por veinticuatro horas se convirtió en guardia y el guardia se convirtió en rey. ¿Y sabes que hizo el guardia? La primera cosa que hizo, ordenó que el rey fuera asesinado, ¡sentenciado a muerte!

El rey dijo. Que estás haciendo?' Él dijo, 'Quédate cayado! Tú eres simplemente el guardia y nada más. Este es mi deseo y ahora yo soy el rey!' El rey fue asesinado, y el sirviente se convirtió en rey para siempre.

Los sirvientes tienen sus propios caminos tortuosos para volverse maestros.

La mente es uno de los mecanismos más bonitos, más compleja, más desarrollada. Te ha servido bien, ella te ha servido bien. Por sus servicios tú has repetido la misma historia en tu vida, todos han repetido la misma historia: tú has hecho la mente el maestro y ahora el maestro te trata como el sirviente. Este es el problema, no que la mente deba ser botada.

Esto es lo que la meditación es: el arte de moverse afuera de la mente, estar arriba de la mente. Trascender la mente, saber que 'Yo no soy la mente.' Eso no quiere decir que botas la mente. Sabiendo que' Yo no soy la mente' te hace otra vez maestro. Tú puedes usar la mente. Ahora mismo, la mente no está en tus manos. Tú no eres un buen cochero.

ACEPTAR LA MENTETE

La mente no tiene que ser rechazada: si la rechazas, permanecerá.

Rechazar significa represión. Cualquier cosa rechazada nunca te deja; simplemente se mueve de la conciencia a la inconsciencia, de la parte con luz de tu ser a las capas oscuras donde no puedes enfrentar. Te olvidas de ellas, pero están allí, más vivas que nunca. Es mejor enfrentar al enemigo que tener al enemigo en la espalda; esto es más peligroso.

No te he dicho que rechaces la mente. La mente es un mecanismo bonito, uno de los milagros de la existencia. No hemos sido capaces todavía de crear algo comparable a la mente humana. Inclusive los computadores más sofisticados no son nada comparados con ella. Una simple mente humana puede contener todas las librerías del mundo; su capacidad es casi ilimitada. Pero es una máquina, no eres tú. Estar identificado con ella es un error, hacerla el maestro es un error, ser guiado por ella es un error. Pero ser el maestro y el guía está perfectamente bien. La mente como sirviente es de tremendo valor, así no la rechaces. Rechazarla te empobrecerá, no te enriquecerá.

No estoy en contra de la mente, estoy de transcenderla. Si tu la rechazas no la puedes trascender. Úsala como un escalón. Todo depende de ti: Tú la puedes convertir en un obstáculo si piensas que la mente tiene que ser rechazada, negada, destruida o la puedes convertir en escalón si la aceptas, si tratas de entenderla. En el mismo esfuerzo de entenderla la trascendencia sucede. Vas más allá de ella, te conviertes en testigo.