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MARIO BENEDETTI

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No te rindas, que la VIDA es ahora, continua el viaje y persigue tus SUEÑOS.

Si el odio y el rencor andan por ahí sueltos, uno ama en defensa propia.

El amor y la verdad son ambos de Dios, la verdad es el fin, el amor es el camino.

Padecen la más horrible variante de la soledad: la soledad del que ni siquiera se tiene a sí mismo.

El dolor lo pone a uno exageradamente receptivo.

Mi estilo de querer es ese, un poco reticente, reservando el máximo solo para grandes ocasiones.

En política latinoamericana la cosa no es poder ni querer sino joder.

¿Por qué las palmas de mi mano tienen una memoria más fiel que mi memoria?

En mi alma hay un pozo y en mi sangre hay un náufrago.

No es la eternidad pero es el instante, que, después de todo, es su único sucedáneo verdadero.

Qué bueno que tengas el valor de ser distinto y no sucumbas al poder unánime.

Que el dolor no me apague la rabia, que la alegría no desarme mi amor.

¿Qué harías en mi lugar? En tu lugar no tendría problemas.

Donde acaba tu boca, ahí empieza la mía.

Se es o no se es, no importa el día.

Me aburría de mí mismo, de mi propia paciencia.

Cuántas palabras, solo para decir que no quiero parecer patético.

Creen en Dios solo porque ignoran que hace mucho tiempo que Dios ha dejado de creer en ellos.

Tus ojos son mi conjuro contra la mala jornada.

Cinco minutos son suficientes para vivir una vida entera, así de relativo es el tiempo.

Nacemos tristes y morimos tristes pero en el entretiempo amamos cuerpos cuya triste belleza es un milagro.

Lo nuestro es ese indefinido vínculo que ahora nos une.

Ya casi es hora de que empiece a dedicarte mi insomnio.

Creo que la vida es un paréntesis entre dos nadas. Soy un ateo. Creo en un dios personal, el cual es la consciencia, y eso a lo que tenemos que rendir cuentas cada día.

Es casi ley, los amores eternos, son lo más breves.

Siempre ando de mal genio. Yo qué sé. Como si me sintiera incómodo conmigo mismo.

Un pesimista es solo un optimista bien informado.

Los sentimientos son inocentes como las armas blancas.

La verdadera división de las clases sociales habría que hacerla teniendo en cuenta la hora en que cada uno se tira de la cama.

Me explicaron que era una cordial invitación a que me fuera de inmediato.

Después de todo, la muerte solo es un síntoma de la vida.

Y aunque no siempre he entendido mis culpas y mis fracasos, en cambio sé que en tus brazos el mundo tiene sentido.

Posiblemente me quisiera, vaya uno a saberlo, pero lo cierto es que tenía una habilidad especial para herirme.

Fíjese que cuando sonríe se le forman unas comillas en cada extremo de su boca. Esa, su boca, es mi cita.

Usted tiene todas las condiciones para concurrir a mi felicidad, pero yo tengo muy pocas para concurrir la suya.

Cuando el infierno son los otros, el paraíso no es uno mismo.

Necesito no caer en el remoto riesgo de necesitarte.

Los odios vivifican y estimulan solo si es uno quien los gobierna; destruyen y desajustan cuando son ellos los que dominan.

Ojalá que la espera no desgaste mis sueños.

El plan trazado es la absoluta libertad. Conocernos y ver que pasa, dejar que corra el tiempo y revisar. No hay trabas. No hay compromisos.

Cada vez que te enamores no expliques a nadie nada, deja que el amor te invada sin entrar en pormenores.

Todas las noches me torturo pensando en ti.

Una de las cosas más agradables de la vida: ver cómo se filtra el sol entre las hojas.

La muerte se lleva todo lo que no fue, pero nosotros nos quedamos con lo que tuvimos.

Querido, nuestro matrimonio no ha sido un fracaso, sino algo mucho más horrible: un éxito malgastado.

Si habito en tu memoria no estaré solo.

La perfección es una pulida corrección de errores.

Contra el optimismo no hay vacunas.

Yo quisiera ser yo, pero un poco mejor.

Te espero cuando miremos al cielo de noche: tú allá, yo aquí.

Todos queremos lo que no se puede, somos fanáticos de lo prohibido.

De todas aquellas manos, la suya era la única que me transmitía la vida.

Un río de tristeza circula por mis venas, pero me he olvidado de llorar.

Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor.

Que te quede bien claro. Donde acaba tu boca, ahí empieza la mía.

Si uno conociera lo que tiene con tanta claridad como conoce lo que le falta.

La infancia es a veces un paraíso perdido. Pero otras veces es un infierno de mierda.

Melancolía: manera romántica de estar triste.

Sin embargo todavía dudo de esta buena suerte, porque el cielo de tenerte me parece fantasía.

Defender la alegría como una trinchera, defenderla del escándalo y la rutina, de la miseria y los miserables, de las ausencias transitorias y las definitivas.

Te espero cuando la noche se haga día, suspiros de esperanzas ya perdidas. No creo que vengas, lo sé.

Que alguien te haga sentir cosas sin ponerte un dedo encima, eso es admirable.

Somos tristeza, por eso la alegría es una hazaña.

En realidad, sólo existe la dirección que tomamos, lo que puede haber sido ya no vale.

Es curioso cómo a veces se puede llegar a ser tan inocentemente cruel.

Lo cierto es que yo ignoraba que tenía en mí esas reservas de ternura.

Quizá eso nos haya unido. Tal vez unido no sea la palabra más apropiada. Me refiero al odio implacable que cada uno de nosotros siente por su propio rostro.

En la razón sólo entraran las dudas que tengan llave.

Es lindo saber que usted existe.

Puedes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú.

Honestidad, ven a mí y aunque quieras no dejaré que me abandones.

Te he dejado pensando en muchas cosas, pero ojalá pienses un poco en mí.

Más que sus ojos, su mirada. Miraba como queriendo decir algo y no diciéndolo.

Sé que voy a quererte sin preguntas, sé que voy a quererte sin respuestas.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que sale del corazón.

Si el corazón se cansa de ver, ¿Para qué sirve?

Ella no decía nada. Le gustaba que él le dijera cosas, pero ella callaba. Solo sus manos y sus ojos hablaban y eso bastaba.

Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas de pronto cambiaron todas las preguntas.

Es claro que lo mejor no es la caricia en sí misma, sino su continuación.

Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida.

Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor.

Pedir perdón es humillante y no arregla nada. La solución no es pedir perdón, sino evitar los estallidos que hacen obligatorias las excusas.

Una confesión: la soledad ha dejado de herirme.

Lo que más me gusta de vos es algo que no habrá tiempo capaz de quitártelo.

No sé por qué, pero hoy me ha dado por extrañarte, por echar de menos tu presencia.

No me tientes, que si nos tentamos no nos podremos olvidar.

La realidad es un manojo de problemas sobre los cuales nadie reclama derechos de autor.

Así estamos, cada uno en su orilla, sin odiarnos, sin amarnos, ajenos.

A veces me siento infeliz sin un motivo concreto.

Acá hay tres clases de gente: la que se mata trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse.

Usted no sabe cómo yo valoro su sencillo coraje de quererme.

Todos necesitamos alguna vez un cómplice, alguien que nos ayude a usar el corazón.

En este mundo tan codificado con internet y otras navegaciones, yo sigo prefiriendo el viejo beso artesanal que desde siempre comunica tanto.

Yo no sé si dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda.

Me gusta el viento, no sé por qué, pero cuando camino contra el viento parece que me borra cosas. Quiero decir: cosas que quiero borrar.

Porque tú siempre existes dondequiera, pero existes mejor donde te quiero.

Lo que uno quiere de verdad, es lo que está hecho para uno; entonces hay que tomarlo, o intentar. En eso se te puede ir la vida, pero es una vida mucho mejor.

En ciertos oasis el desierto es sólo un espejismo.

El amor es una palabra, un pedacito de utopía.

Se oyen pasos de alguien que no llegan nunca.

Hay menos tiempo que lugar, no obstante, hay lugares que duran un minuto y para cierto tiempo no hay lugar.

No sé tu nombre, sólo sé la mirada con que me lo dices.

Tengo la horrible sensación de que pasa el tiempo y no hago nada y nada acontece, y nada me conmueve hasta la raíz.

Sus labios eran una caricia necesaria, cómo podía haber vivido hasta ahora sin ellos.

Que el mundo y yo te queremos de veras, pero yo siempre un poquito más que el mundo.

También siento un leve resquemor frente a lo cursi, y a mí lo cursi me parece justamente eso: andar siempre con el corazón en la mano.

Cuando tengo preocupaciones, miedos o una historia de amor, tengo la suerte de ser capaz de transformarlo en un poema.

No hay que prometer nada porque las promesas son horribles ataduras, y cuando uno se siente amarrado, tiende a liberarse, eso es fatal.

Algunas cosas del pasado desaparecieron pero otras abren una brecha al futuro y son las que quiero rescatar.

Un abogado con cartera puede robar más que mil hombres armados.

No vayas a creer lo que te cuentan del mundo, ya te dije que el mundo es incontable.

La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar.

La seguridad de saberme capaz para algo mejor, me puso en las manos la postergación, que al fin de cuentas es un arma terrible y suicida.

¡Si uno conociera lo que tiene, con tanta claridad como conoce lo que le falta!.

Si el corazón se aburre de querer para qué sirve.

La perfección es una pulida colección de errores.

El amor no es repetición. Cada acto de amor es un ciclo en sí mismo, una órbita cerrada en su propio ritual. Es, cómo podría explicarte, un puño de vida.

La gloria no consiste en no caer nunca, sino más bien en levantarse las veces que sea necesario.

Mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites.

Qué buen insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo.

Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza.

Yo amo, tú amas, el ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese conjugación sino realidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

Me gustaría mirar todo de lejos pero contigo.

Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio.

Quién lo diría, los débiles de veras nunca se rinden.

No vayas a creer lo que te cuentan del mundo (ni siquiera esto que te estoy contando) ya te dije que el mundo es incontable.

De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: de la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra.

En la razón solo entrarán las dudas que tengan llave.

Después de todo, la muerte es solo un síntoma de que hubo vida.

La mariposa recordará por siempre que fue gusano.

No me tientes que si nos tentamos no nos podremos olvidar.

Si Dios deseaba que todo indio del Transvaal quedase reducido al estado de mendigo antes que obedecer una ley degradante. ¡Entonces, que así fuese!

La alegría está en la lucha, en el esfuerzo, en el sufrimiento que supone la lucha, y no en la victoria misma.