El ego y la neurosis

El ego es el origen de toda neurosis, porque el ego es el centro de toda la falsedad, de todas las perversiones. Todo el problema reside en el ego.

OSHO

EL EGÓLATRA

Soy el centro del mundo.

El ego es el origen de toda neurosis, porque el ego es el centro de toda la falsedad, de todas las perversiones. Todo el problema reside en el ego. Si vives con el ego, antes o después te volverás neurótico, porque el ego es la neurosis fundamental. El ego dice, Soy el centro del mundo, lo cual es falso, una locura. Solamente Dios, puede decir Yo. Nosotros somos solo partes; no podemos decir Yo. El decir Yo, es neurótico. Abandona el Yo y todas las neurosis desaparecerán.

Entre tú y los locos de los manicomios no hay una gran diferencia. Solamente una diferencia de grados; no de calidad, sino de cantidad. Puede que tú hayas alcanzado los noventa y nueve grados y que ellos hayan pasado de los cien. Tú puedes pasarlos en cualquier momento; la diferencia no es grande.

Acude cuando puedas a los manicomios y observa,
porque ése puede ser también tu futuro.

Observa a un loco. ¿Qué le ha ocurrido? Lo mismo que te ha sucedido a ti en parte. ¿Qué le ocurre a un loco? Su ego se ha vuelto tan real que todo lo demás se vuelve falso. El mundo entero se vuelve ficticio; solo su mundo interior -el ego y su mundo­ es verdadero. Puede que acudas a visitar a un amigo al manicomio y suceda que él ni siquiera te mire, ni siquiera te reconozca. Pero puede que continúe hablando al amigo invisible -tú- que estás sentado a su lado. A ti no te reconoce, pero una parte de su mente es reconocida como el amigo, él habla y él se responde.

Un loco es un hombre cuyo ego se ha apoderado de él totalmente. Y exactamente lo contrario es lo que le ocurre a un Iluminado cuando se ha desembarazado completamente del ego. Entonces es natural. Sin ego eres natural, como un río fluyendo hacia el océano, o el viento pasando a través de los pinos, o la nube flotando en el cielo. Sin el ego eres de nuevo parte de esta inmensa naturaleza, relajado y natural. Con el ego aparece la tensión. Con el ego estás separado. Con el ego te has separado de toda relación. Aunque trates de relacionarte, lo haces protegiéndote. El ego no te permitirá entregarte a nada totalmente. Siempre trata de protegerse a sí mismo.

Si tú crees que eres el centro de la Existencia, entonces estás loco.
Si crees que eres una ola en el océano, una parte del Todo, uno con el Todo,
entonces nunca podrás volverte loco.

Ahora hay nuevas tecnologías, todo ha cambiado en torno al hombre, pero el hombre sigue siendo el mismo. El hombre moderno no es moderno. Solamente el mundo moderno es moderno. El hombre sigue siendo muy antiguo y viejo. ¿Crees acaso que es moderno? Los objetos han cambiado, pero el hombre sigue siendo casi el mismo. No ha cambiado mucho. Nada cambiará a menos que des el paso para cambiarlo. A menos que la transformación se convierta en tu mismo corazón, a menos que la transformación se convierta en tu misma pulsación y comprendas la estupidez de la mente y su miseria... y entonces des el salto.

Entre dos nubes puedes ver el cielo azul. Tu naturaleza es la no-mente; en ella no hay pensamientos, nada... un inmenso vacío, el azul del cielo. La mente es flotar en la superficie. Entre dos momentos de mente existe siempre un espacio de no-mente. Entre dos pensamientos hay una separación, un intervalo de ausencia de pensamientos.

En el sueño profundo la mente desaparece, la no-mente funciona. La mente es siempre vieja; la no-mente es siempre joven, fresca, original. La no-mente es siempre como la gota de rocío al amanecer: absolutamente fresca, limpia. La mente está siempre sucia. Ha de ser así. Y acumula polvo. Ese polvo es la memoria.

El hombre es siempre viejo, pero existe algo en el hombre que no es ni viejo ni nuevo: la conciencia, que siempre es absolutamente nueva.

Sentirse solitario es una herida y la soledad es como una flor

Recuerda que, a pesar de lo que digan los diccionarios, la solitud (sentirse solitario) y la soledad no son sinónimos. No es una cuestión de lenguaje; es algo existencial. Sentirse solitario es negativo, te falta algo; la soledad es positiva, has encontrado algo.

El ignorante busca al otro porque lo necesita: es menesteroso y codicioso. Se agarra al otro y se aferra a él, pues siempre tiene miedo de que el otro le abandone. Los maridos tienen miedo, las esposas tienen miedo, los padres tienen miedo, los hijos tienen miedo y todo el mundo tiene miedo. Sentirse solitario es una herida y la soledad es como una flor. Sentirse solitario es enfermizo - Soren Kierkegaard la llamó enfermedad que lleva a la muerte-, y soledad es vida, vida en abundancia; es salud. Mi propia experiencia es que no hay mayor placer que estar solo; el placer del amor es secundario, y solo es posible cuando has conocido el placer de estar solo, pues solo entonces tienes algo que compartir. De lo contrario, dos mendigos que se encuentran y se aferran el uno al otro no pueden ser felices. Se harán sufrir mutuamente porque cada uno esperará, en vano, que el otro le satisfaga.