Lobos vestidos de ovejas - Reflexión

Jesús nunca murió en la cruz. Fue una conspiración entre un rico y Poncio Pilatos para crucificar a Jesús tan tarde como fuera posible el viernes.

OSHO

JESÚS DE NAZARET Y LOS LOBOS

De hecho, Jesús nunca murió en la cruz. Se necesitan por lo menos cuarenta y ocho horas para que una persona muera en la cruz judía y se ha sabido de casos donde las personas han sobrevivido casi seis días en la cruz sin morir. Debido a que Jesús fue bajado de la cruz después de seis horas, no hay posibilidad de su muerte en la cruz. Fue una conspiración entre un simpatizante rico de Jesús y Poncio Pilatos para crucificar a Jesús tan tarde como fuera posible el viernes, porque el sábado, los judíos detienen toda actividad, su día festivo no permite ningún acto. En la tarde del viernes todo se detiene.

Se hizo el arreglo para que Jesús fuera crucificado al final de la tarde, para que antes de la puesta del sol fuera bajado de la cruz. Posiblemente estaba inconsciente porque mucha sangre había brotado del cuerpo, pero no estaba muerto. Entonces sería puesto en una cueva y, antes de que finalizara el día festivo y los judíos lo colgaran nuevamente, su cuerpo sería robado por sus seguidores. La tumba se encontró vacía y Jesús fue sacado de Judea lo más pronto posible. En cuanto estuvo sano y curado nuevamente, se trasladó a India y vivió una larga vida, ciento doce años, en Cachemira.

Jesús fue un ser completamente iluminado

Este fenómeno de la resurrección en lo que respecta al dogma cristiano parece inconcebible, pero no para el yoga. El yoga cree –y existen suficientes pruebas de esto- que una persona puede morir completamente sin morir. El corazón se para, el pulso se detiene, la respiración se para; el yoga tiene métodos incluso, que enseñan esto. En India sabemos que Jesús debió haber practicado algún ejercicio profundo del yoga cuando se le puso en la cruz porque, si el cuerpo muere realmente no hay posibilidad de resurrección.

Cuando los que crucificaron a Jesús se dieron cuenta que estaba muerto, su cuerpo fue bajado de la cruz y entregado a sus seguidores. Entonces, después de que se envolvió el cuerpo en una fina muselina y se le dio linimento, el cual incluso hoy en día se conoce como el ‘linimento de Jesús’, dos de sus seguidores, José y Nicodemus, llevaron el cuerpo a una caverna y bloquearon la entrada con una enorme piedra.

Existe una secta, los Esenios, que tiene su propia tradición al respecto. Se dice que los seguidores esenios ayudaron a Jesús a recuperarse de sus heridas. Cuando se le volvió a ver otra vez, sus seguidores no pudieron creer que fuese él el mismo Jesús que había sido crucificado. La única manera – y esto está registrado en la biblia – de hacerlo consistió en que les enseñase sus heridas curadas. Esas heridas fueron curadas por los esenios, y la curación se produjo durante los tres días que pasó Jesús en la cueva recuperándose de su dura experiencia. Posteriormente, cuando las heridas curaron, él desapareció. La enorme piedra a la entrada de la cueva había sido retirada y la cueva apareció vacía.

¡Jesús no estaba allí! Es esta desaparición de Jesús de la cueva lo que ha dado lugar a la popular teoría de su resurrección y ascensión a los cielos.

Pero, después de mostrarse a sus discípulos, tuvo que desaparecer del país, porque si se hubiera quedado habría sido crucificado nuevamente. Se fue a India en donde, dice una tradición, una tribu de judíos había desaparecido.

El famoso historiador francés Bernier, que visitó la India durante el reinado de Aurangzeb, escribió: Al entrar en el reino después de cruzar el paso Pir Panjal, los habitantes de las poblaciones fronterizas me impresionaron por su parecido a los judíos.

Efectivamente, la gente de Cachemira parecen realmente judíos, en sus caras, en toda su expresión. A donde quiera que vayas en Cachemira te quedas con la impresión de que estás en territorio judío. Se piensa que Jesús vino a Cachemira porque era un territorio de judíos en India; una tribu de judíos vivía allí. Hay muchas historias en Cachemira sobre Jesús, pero uno tiene que ir allí para descubrirlas.

La crucifixión cambió la mente de Jesús completamente. Desde entonces él vivió en India durante setenta años continuos, en completo silencio; desconocido, oculto. No fue profeta, no fue ministro, no predicó. Por eso es que no se sabe mucho de él.

El cristianismo tiene muchas carencias. Incluso tiene muchas carencias respecto a Jesús. No se conoce su vida al completo: sus prácticas, su manera de meditar no es conocida. Los apóstoles cristianos que anotaron lo que él dijo eran personas ignorantes; nunca supieron mucho. Uno fue un pescador, el otro fue un carpintero. La totalidad de los doce apóstoles fue ignorante.

Los apóstoles no entendieron lo que Jesús estaba haciendo cuando él subió a las colinas y se quedó en silencio durante cuarenta días. Solamente tomaron nota de lo que sucedió, y cuando él regresó nuevamente, empezó a predicar. Sin embargo, ¿qué hizo él allí? Nada se sabe; nada.

No puedes entender a Jesús a través de un cura

Ha habido una larga tradición de lo patológico en el cristianismo. Los cristianos dicen que Jesús nunca se río. Ahora bien, ¡esto es una gran tontería! Yo te digo que Cristo se río toda su vida; solo él puede reír. ¿Quién más? Pero los cristianos dicen que él nunca se río. Quieren mostrarlo como alguien muy triste, muy agobiado. Proyectan su tristeza en Jesús, proyectan su miseria en Jesús. Jesús se convierte en una pantalla y tú no haces más que proyectar tu mente sobre él. Jesús río, disfrutó, amó. Si vas a los Evangelios sin tus prejuicios lo verás. Cómo puedes pensar de otra forma de un hombre que participaba en fiestas, que comía bien, que iba con mujeres, que bebía; sí, el vino no le era desconocido, le encantaba. Fue un hombre muy, muy feliz. Un hombre que bebe, que come bien, a quien le encanta comer, que ama a los amigos… es imposible concebir que nunca se río. Pero los cristianos han retratado a Jesús de acuerdo con su propia proyección. Es una proyección de su miseria. Y entonces Jesús se convierte simplemente en una excusa para estar tristes, para ser miserables. Por eso es que en la iglesia no hay risas, no hay gozo, no hay celebración.

Las iglesias se han convertido en cementerios. Y no es accidental el que la cruz se haya convertido en el símbolo. No tendría que ser el símbolo.

Puedo entender tus dificultades, especialmente las dificultades de Chintana. Ella dice: ¿Qué tengo que hacer con el Jesús que pensé que conocía y al que he amado por tanto tiempo?.

Tú no has conocido a Jesús.

Hay una posibilidad de conocer a Jesús a través de mí. Si tienes suficiente valor, puedes conocer a Jesús por primera vez, porque solo puedes conocer a Jesús a través de un hombre que ha alcanzado la conciencia de Cristo. Un Krishna puede ser conocido solo a través de un hombre que ha alcanzado la conciencia de Krishna. Y ellas son la misma cosa: La conciencia de Krishna, la conciencia de Cristo, la conciencia de Buda; lo trascendental.

No puedes entender a Jesús a través de un cura. El mismo no lo ha sabido. Él ha leído, ha pensado, ha contemplado, ha especulado, filosofado. Sí, él tiene una mente muy cultivada, conoce las escrituras; pero conocer las escrituras no es conocer a Jesús. Para conocer a Jesús tendrás que conocer tu nada más profunda. Si no la conoces no puedes familiarizar a nadie más con Jesús.