La iluminación espiritual

Frases Ricardo Arjona

Citas Ricardo Arjona


Te quiero y sabes bien a que me refiero, a no quererte mas porque no puedo. Pensé que era importante que supieras que te quiero y nada mas.

Estoy en medio del que soy y del que tu quisieras.

Y duele, quererte tanto, fingir que todo esta perfecto, mientras duele gastar la vida. Tratando de localizar lo que hace tiempo se perdió.

El mojado tiene ganas de secarse. El mojado esta mojado por las lagrimas que evoca la nostalgia. El mojado, el indocumentado, carga el bulto que el legal no cargaría ni obligado.

Duele verte con un tipo al que le faltan las ideas, y le sobran argumentos. Duele verte anestesiada, porque así se dio la cosa, porque así quiso tu suerte.

Amarte a ti es la verdad mas mentirosa, es lo mejor de lo peor que me ha pasado.

Pero llegamos tarde te vi y me viste. Nos reconocimos en seguida pero tarde. Quizás en otras vidas quizás en otras muertes. Tarde.

El problema no es que mientas, el problema es que te creo.

Grito cuando estaba mas callada. Lloro cuando nadie la escuchaba Llego hasta el fondo y sabe que es mejor, ya no depender de nada. Hacerle un buen remiendo corazón.

Tengo claro que no me merezco el milagro del permiso de su boca. Es tan poca cosa lo que ofrezco, el cielo a mi favor hoy se equivoca.

Dime si el te conoce la mitad. Dime si el tiene la sensibilidad, de encontrar el punto exacto donde explotas al amar.

Jesús es mas que persignarse, hincarse y hacer de esto alarde. (…). Jesús es mas que una flor en el altar salvadora de pecados, Jesús hermanos míos es verbo, no sustantivo.

Lo poco que tengo es tan poco que hay p.a.’ regalar.

De vez en mes, la cigüeña se suicida, y ahí estas tu tan deprimida, buscándole una explicación. De vez en mes, el cielo te roba el milagro, el tiempo te hace un calendario.

Vi tantas lunas, que hoy ya no se si soy o fui. Tantas vacunas, para lograr sobrevivir.

El tiempo es cuestión de tiempo, la vida es cuestión de vida, la vida dura un momento, el tiempo toda la vida.

No hay un mal que dure cien años, ni hay idiota que lo soporte.

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte, desde filosofía hasta como tocarte. A saber que el afrodisiaco mas cumplidor, no son los mariscos sino el amor. Pero no me enseñaste a olvidarte.

O aprendes a querer la espina o no aceptes rosas.

Cavernícolas, eso fuimos. Sin patria, sin futuro, sin hogar. éramos 2 y nos bastaba, bien sabe dios que nos gustaba, vivir así.

Acompáñame a estar solo, a purgar mis fantasmas a meternos en la cama sin tocarnos, acompáñame al misterio de no mantener entre si compañía, a dormir sin pretender que nada esta sucediendo, acompáñame en soledad.

Santo pecado fue besarte. Santo pecado hacerme adicto, al brillo que disparan tus ojos. A tus manos investigando todo. Al ruido que haces cuando consigues el milagro, el milagro.

Era un día de esos malos donde no hubo pasaje. Las lentejuelas de un traje me hicieron la parada. Era una rubia preciosa, llevaba minifalda.

Pero te extraño a rabiar, al extremo de que nuestra cama no la he vuelto a usar. Y si me cae una aventura, la revuelco en el sofá, por no herir el recuerdo que se anida en el colchón.

Dame tus sueños, para hacerte una diadema. Dame el pasado, para no quitarte el tiempo, que lo que te esta sobrando a mi me salva la vida.

Me compre unos cuantos amigos, una novia, y un perro. Los amigos y la novia se fueron, solo me quedo el perro que no tiene prejuicios… y me acepta como soy.

Como si fuera tan fácil de acabar con el amor, como si fuera una prenda que uno se quita y se acabo, de esta manera tan simple y singular me pides que te olvide.

Siete cervezas después, use mis habilidades y la invite a mi apartamento diciéndole una historia que no me acuerdo ella acepto con entusiasmo, eran las dos de la mañana lo que es una buena manera de terminar el día.

Voy a contar una historia muy particular que me paso hace unos meses en un antiguo bar.

Que fácil fue tocar el cielo la primera vez, cuando los besos fueron el motor de arranque, que encendió la luz que hoy se desaparece.

Mujeres, lo que nos pidan, podemos, si no podemos no existe y si no existe lo inventamos por ustedes, mujeres.

Acompáñame en el silencio del chat sin palabras para saber que estas allí y estoy a tu lado. Acompáñame al absurdo de abrazar uno al otro sin hacer contacto como un ángel de la guarda.

Como si fuera tan fácil rasgarte de mi mente, como si todo lo que se vivió era tan intrascendente. De esta manera tan simple y singular me pides que te olvide.

Quiero vivir sin guion ni la misma receta. Quiero inventarle otra letra al abecedario. Quiero olvidarme de ti, quiero saber que es por mi.

Se nos muere el amor, tiene fiebre de frio, se nos cayo de la cama cuando lo empujo el hastió.

Que ganas de rozarte, que ganas de tocarte, de acercarme a ti golpearte con un beso.

Al final la mierda huele igual sea de príncipe o sirvienta.

Acompáñame, a quererte sin decirlo.

No se acaba el amor solo con decir adiós, hay que tener presente que el estar ausente no anula el recuerdo, ni compra el olvido, ni nos borra del mapa.

Y ya son las 6:34, y el cadáver del minuto que paso. Me dice así se vive aquí te guste o no. Y la nostalgia pone casa en mi cabeza. Y dan las seis con cincuenta.

Estoy de acuerdo que hablando no soy tierno, y a veces soy frio como el invierno, pero no digas que no hay sentimientos en mi, no imaginas lo que siento.

Puede que sea yo lo mejor de lo peor que has conocido.

Olvidarte es recordar que es imposible. Olvidarte… es mas difícil que aguantarte.

Mulata hasta los pies, el rubio como el sol. Ella no habla ingles, y el menos español. el fue a tomar un trago sin sospechar, que iba a encontrar el amor en aquel lugar.

Ella vive conmigo en mi subconsciente, ella es la dueña de mi pasado y mi presente, su casa es mi falta de seguridad y su comida mi ansiedad.

Te conozco desde el pelo hasta la punta de los pies. Se que roncas por las noches y que duermes de revés. Se que dices que tienes veinte cuando tienes veintitrés.

Minutos que disfrutan morir, minutos que no tienen lugar, minutos que se estrellan en mi son kamikazes de Dios.

Los martes se llamaba Margarita. Los viernes por las noches ya era Lola. Yo siempre le decía señorita, usted no tiene por que estar tan sola.

[1/4]