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Frases de Koptos sobre la sabiduría y la espiritual

FRASES KOPTOS

ESCRITOS KOPTOS

El Amor perfecto y divino llega cuando hayas aprendido a querer aquello que es felicidad, sabiduría y amor para todos los seres que te rodean.

La Felicidad encerrada en el Amor, sólo la sentirás en toda su plenitud, cuando hayas muerto al egoísmo y hayas purificado todos tus malos hábitos.

¡Todo fue consumado! ¡Ábreme el camino de la inmolación en favor de tus hijos más pequeños! Y de nuevo saldrás de entre sus brazos, vigorizado y confortado. Saldrás ungido para la inmolación, como guía de humanidades primitivas.

LLegarás a verte en los comienzos de tu evolución y al final de ella, cuando seas un rayo de la Luz increada, una vibración de la Eterna Armonía.

A través de tu Ego recibirás el pensamiento conjunto de los Guías de la Evolución humana que te harán sentir la grandeza de Dios y su Amor Eterno.

Reconócete débil y cargado de miserias y de enfermedades.

El Altísimo deja en oscuridad a los soberbios y derrama su luz sobre los humildes.

Las palabras tuyo y mío no existen en el vocabulario del Kopto consciente de que lo es. Si eres artista del pincel, tus obras son de todos y para todos. Si eres músico, tus melodías son de todos y para todos.

Si eres sensitivo, y recibes de lo alto las divinas vibraciones del Amor Eterno y las plasmas en la palabra o en la escritura, o en el grabado, nada es tuyo solamente, es trabajo de todos y para todos.

Lo que has obtenido o realizado tú, debe ser para todos los que lo desean y se colocan en condiciones de comprenderlo y practicarlo.

La generosidad espiritual es lo más elevado del desprendimiento.

Mira más a tu alma que a las cosas.

El alma es emanación del Eterno y eternamente perdura.

Las cosas son creación nuestra que muere y se aniquila.

Si la respuesta de tu conciencia es afirmativa, nada debe inquietarse. Y si es negativa, eres tú quien debe aplicar el remedio.

En los caminos espirituales, colectivos o en común, es peligroso el deseo febril de palpar el éxito si este deseo produce inquietud y perturbación de la paz y serenidad interior.

No debes irritarte contra los demás cuando en un orden o en otro no responden a lo que tú esperas de ellos, y tranquilamente debes pensar que su evolución es escasa todavía.

No debes irritarte contra ti mismo, cuando te ves vencido por tus pasiones y debilidades o caes en descuidos o faltas que quieres evitar, sino humillarte ante Dios y continuar de nuevo tu camino.

El pesimismo es el vacío del alma.

Si el pesimismo anida en ti es señal ciertísima, jamás fallida, de que no buscas solamente a Dios en tu vida espiritual.

¿Acaso su infinita perfección y excelsa grandeza puede dejar vacío ningún rincón del alma más anhelante?

¿Dónde podrá arraigar el pesimismo si buscas sólo a Dios, que es infinito?

Si has conseguido dominar a la perfección tus pasiones y en tu vida de relación estás justamente encuadrado en la armonía y la fraternidad, ¿qué más puedes desear?

Si cumples con tu deber, ¿qué más deseas?.

La Ley Eterna no te obliga a hacer más de lo que puedes para tu progreso y el de tus hermanos, cuando has conseguido el tuyo.

Si tienes conciencia de lo que es de verdad la vida interior, jamás podrá invadirte el pesimismo.

En la vida espiritual, el pesimismo es como la oruga venenosa que lentamente destruye los jardines en flor.

Lejos de ti, el mezquino deseo de hacer prevalecer tu opinión y tu voluntad.

Vale más un largo esperar en la sombra, que las llamas de fuego que emanan del choque de dos voluntades o pensamientos contrarios.

Procura educar tus pensamientos, tus deseos y tu voluntad en forma que no discrepes jamás con el armónico conjunto de tus hermanos.

Y estos sujetos deben concurrir siempre los mismos a todos los trabajos espirituales, ya sean realizados entre todos o simplemente entre los sensitivos y los instructores.

No te dejes llevar de la falsa devoción o errado concepto de la vida interior, que a muchos hizo fracasar: la vida solitaria y apartada de todo contacto humano.

La vida armónica en común, es un ensayo en la tierra de lo que es la vida en los mundos de elevación.

Te estudiarás en detenido examen cada día, como estudia el naturalista una flor, un insecto, una raíz, una piedrecilla, una gota de agua.

La fraternidad. Si no te sientes hermano verdadero de tus hermanos, por completo nunca podrás formar con ellos en el concierto magnífico y divino de la conjunta aura de amor.

Desprendimiento de honras y riquezas. Sabio serás si huyes estos dos grandes escollos de la vida espiritual.

Y nunca recuestes tu cabeza en el lecho sin haber hecho algo en beneficio de tus hermanos.

La abnegación. Seas, ¡oh Kopto!, el primero en buscar el sacrificio y el último en buscar el galardón.

Cuando te sientes culpable de un error o equivocación o descuido grande o pequeño, tú debes ser quien lo manifieste primero, antes de que seas por ello reprendido.

La sinceridad y la confianza mutua. Cuando has decidido unirte en la vida común a tus hermanos, debes alejar de ti, como un veneno destructor toda mentira.

Si tu trato para los demás es agrio y duro, es fruto de tus rebeldías interiores que aún no has dominado.

La benevolencia. Es la eflorescencia del amor verdadero que inunda el espíritu y que se desborda al exterior como el agua de un vaso demasiado lleno.

Y si tu dolor es debido a extrañas contingencias, compártelo con tus hermanos y serás aliviado sin causarles pesar.

Dominio de sí mismo. Tus disgustos, tus dolores, tus desazones interiores, deben ser guardados en lo más profundo de ti mismo.

La conformidad con la voluntad del Altísimo manifestada por los acontecimientos que no fueron procurados por ti y que tú no puedes evitar ni cambiar.

El desinterés. Ningún móvil personal ha de impulsar tus acciones, sino sólo las elevadas razones de justicia y equidad tendientes al bien de tus hermanos, antes que al tuyo propio.

La obediencia a la Ley. Estúdiala y compréndela, que si la comprendes la amarás y, amándola, fácil te será abrazarte a ella como a una madre que te irá llevando en brazos por un camino oscuro y pedregoso.

Si te desalientas o te cansas por ser muy poco lo que consigues elevar tu construcción cada año, es señal de que aún eres demasiado nuevo para iniciar estos trabajos.

La perseverancia. Aurora tras aurora, luna tras luna, año tras año, has de ir levantando, ¡oh Kopto!, tu edificio sobre estas bases, sin apresuramiento, pero con firmeza y seguridad.

Y conseguirás el Amor perfecto y divino cuando, ya purificado de tus malos hábitos, hayas aprendido a no desear, ni buscar, ni querer sino aquello que es felicidad, sabiduría y amor para todos los seres que te rodean.

La sabiduría está dentro de ti.

La Sabiduría se consigue con el estudio de las leyes eternas que ves rigiendo el vasto universo y con la meditación o concentración de tus facultades espirituales hacia tu interior.

Y la armonía es fruto de la delicadeza de pensamientos, de palabras y de acciones y de la benevolencia del corazón.

La Felicidad se consigue mediante la armonía perfecta entre tú y todos los seres que de inmediato te rodean.

Siendo la Felicidad, la Sabiduría y el Amor la Tríada que constituye la perfección de todo ser, debes consagrarte con sin igual esmero a conseguir la Felicidad, la Sabiduría y el Amor.

Y todos estamos obligados a amarnos y ayudarnos los unos a los otros espiritual y materialmente, para conseguir la Felicidad, la Sabiduría y el Amor, que forman la perfección de todo ser.

Muchos seres habitan como tú esta estrella flotante que llamamos Tierra y todos estamos obligados a interesarnos por la habitación que en el concierto de los mundos y de las humanidades nos ha sido designada.

Es en el Supremo Hacedor, el Altísimo, el Eterno, en el que comienzan todas las cosas y en el que se refunden y terminan. Adora esta Grandeza y no adores nada más.

Tan inconmensurable universo ha ido surgiendo en diversas edades, ciclos o épocas, de la Eterna Energía Divina que encierra en Sí Misma tres poderes: Creador, Conservador y Renovador.

Eres habitante de una pequeña estrella que gira incesantemente en la anchurosa inmensidad, entre millones de millones de estrellas mayores y menores que la que tú habitas.

El Amor es la única cadena que lo une todo.

Los Kobdas o KOPTOS pertenecían a una escuela de Alta Sabiduría del antiguo Egipto de la época Pre-Histórica para el bien de toda la Humanidad.

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