LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL


 

FRASES HERACLITO

CITAS HERACLITO

CITAS HERACLITO

HERACLITO

No está bien ocultar la propia ignorancia, sino descubrirla y ponerle remedio.

Sin injusticia, la palabra justicia significaría ¿qué?

Un mal plan es mejor que no tener ningún plan.

El carácter de un hombre es su destino.

El buen carácter no se forma en una semana o un mes. Se crea poco a poco, día a día. Se requiere un esfuerzo paciente para desarrollar un buen carácter.

Los que buscan oro excavan mucha tierra y encuentran poco.

Tener todo lo que quieres no es bueno. Las enfermedades hacen que la salud sepa mejor.

Es difícil contener el deseo del corazón, ya que cualquiera que sea el precio, lo paga con pedazos del alma.

El Sol es nuevo cada día.

No hay nada permanente excepto el cambio.

La política es el departamento Espectáculos de la industria.

Porque sin fuerzas de colisión no hay movimientos y no hay realidad.

Permítete a ti mismo pensar únicamente esos pensamientos que se atañen a tus principios y tr11388

No encontrarás los confines del alma ni aun recorriendo todos los caminos; tal es su profundidad.

Los hombres que desean saber del mundo deben aprender de él en detalle.

El tiempo es un juego jugado muy bien por los niños.

El modo de ser humano no comporta capacidad de juicio; el divino sí la comporta.

Ningún hombre puede pisar dos veces el mismo río, pues nunca es el mismo río y nunca es el mismo hombre.

Este cosmos, que es el mismo para todos, no ha sido hecho por ninguno de los dioses ni de los hombres, sino que siempre fue, es y será un fuego eterno y vivo que se enciende y se apaga obedeciendo a medida.

Nada resiste excepto el cambio.

Es necesario saber que la guerra es común y la justicia discordia, y que todo sucede según discordia y necesidad.

Los que aman la sabiduría deben investigar muchas cosas.

El contenido de tu carácter es tu elección.

La abundancia de conocimiento no enseña a los hombres a ser sabios.

La sabiduría es hablar con la verdad y actuar en pos de ella.

Todos tienen la posibilidad de ser sabios, pero sus contemporáneos viven como adormecidos.

El camino hacia arriba y el camino hacia abajo, son el mismo.

Dios es día y noche, invierno y verano, guerra y paz, abundancia y hambre.

Logos, la armonía oculta detrás de todos los cambios.

Es prudente escuchar al Logos, no a mí, y reconocer que todas las cosas son uno.

El pensamiento es una enfermedad sagrada y la vista es engañosa.

De las diferencias nacen las más hermosas armonías.

¿Cómo puedes esconderte de aquello que nunca se marcha?

Los que duermen son obreros y artesanos de lo que ocurre en el kósmos.

Los médicos cortan, queman, torturan. Y haciendo a los enfermos un bien, que más parece mal, exigen una recompensa que casi no merecen.

A todo hombre le es concedido conocerse a sí mismo y meditar sabiamente.

No vayamos conjeturando azarosamente sobre los temas más importantes.

Nuestra envidia siempre dura más que la felicidad de aquellos a los que envidiamos.

Somos más nosotros mismos cuando asumimos la seriedad con la que el niño juega.

La guerra es el padre y el rey de todas las cosas.

Ojos y oídos son malos testigos para las personas si tienen almas incultas.

No hagas reír hasta el punto de dar motivo a la risa.

Mucho aprendizaje no enseña el entendimiento.

Los hombres intentan purificarse manchándose de sangre. Es como si, después de haberse manchado con barro, quisieran limpiarse con barro.

Todas las cosas fluyen, y ese flujo está sujeto a una corriente unificadora o principio racional.

Día tras día, lo que elijes, lo que piensas y lo que haces, es en lo que te conviertes.

Incluso un alma sumergida en un profundo sueño trabaja duro y ayuda para hacer algo en el mundo.

Es necesario que los filósofos se informen de muchísimas cosas.

La vida tiene el nombre de vida, pero en realidad es muerte.

La enfermedad hace buena y agradable la salud, el hambre a la saciedad, el trabajo al reposo.

¿Cómo te puedes ocultar de lo que nunca desaparece?

Todas las leyes humanas se alimentan de la ley divina.

Ha de luchar el pueblo por su ley, igual que por su muralla.

Los hombres despiertos no tienen más que un mundo pero los hombres dormidos tienen cada uno su mundo.

Los grandes resultados requieren grandes ambiciones.

La juventud no es más que un estado de ánimo.

Hacer lo mismo una y otra y otra vez no es sólo aburrimiento, es ser controlado por lo que haces en lugar de controlar lo que haces.

Los perros ladran a lo que no entienden.

Lo sabio es la meta del alma humana y, a medida que se avanza en sus conocimientos, va alejando a su vez el horizonte de lo desconocido.

Lo contrapuesto concuerda, y de los discordantes se forma la más bella armonía, y todo se engendra por la discordia.

¿Qué son los hombres? Dioses mortales.

Dios es día y noche, invierno y verano, guerra y paz, saciedad y hambre.

Hay que seguir lo que es común, pero si bien el lógos es común, la mayor parte de los hombres viven como si tuviesen una sabiduría privada.

Son distintas la aguas que cubren a los que entran al mismo río.

Si no esperas lo inesperado nunca lo encontrarás.

En el cambio encontramos el propósito.

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