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Solo en el ahora encontraras la felicidad y la alegría.

Nunca avanzarás hasta que aprendas a estar alegre.

Nuestras creencias pueden cambiar debido a la fuerza y a la inmediatez de la experiencia personal. Empezamos a comprender algo cuando experimentamos su esencia.

Los seres humanos tenemos muchas dimensiones, pero el tiempo no es como lo vemos, sino que se compone de lecciones que se van aprendiendo.

Aceptar el amor, la compasión, la caridad, la esperanza, la fe y la cooperación pasa a ser lo más natural.

Es muy difícil encontrarse a dos almas gemelas en una vida, porque la cosa es complicada, pero es mucho más difícil cuando aparecen a la vez.

El mal existe pero, las fuerzas del amor, la compasión y la bondad son poderosas.

Además, seríamos un ejemplo para nuestros hijos, que aprenderían a valorar la fuerza y la importancia de la bondad.

Nuestra vida en la Tierra, es sólo un lugar entre otras dimensiones.

A través de la alegría y el dolor de las relaciones con otras personas, progresamos en nuestra senda espiritual para aprender sobre el amor desde todas partes.

La vida es como esa taza de té. Cuando no vive el presente, cuando está absorto en el pasado o preocupado por el futuro, se ocasiona mucho dolor y sufrimiento.

En ocasiones, un alma aprende a amar tras convertirse en lo que más desprecia.

Los objetivos son deshacerse de los pensamientos y las emociones negativos y descubrir la paz, la alegría y la felicidad interiores.

No se puede juzgar apresuradamente a nadie. Muchos se han arruinado por juzgar apresuradamente.

Además, esos recuerdos demuestran que incluso antes de nacer ya existe una conciencia activa, que el feto y el recién nacido son conscientes de muchas más cosas de las que creíamos. Perciben e integran una gran cantidad de información.

El poder de un volcán dista muchísimo del poder de un alma gemela. El amor de las almas gemelas no siempre es romántico. Es eterno e incondicional, trasciende el tiempo y el espacio.

Los animales nos enseñan sobre el amor incondicional y a menudo dedican su vida entera a este fin. Su amor no depende de nuestra conducta, es firme y fuerte. No necesitamos ganárnoslo. Se nos da gratis y no se nos quita arbitrariamente.

El contacto visual es en realidad contacto de las almas.

¿Sabe usted lo que es el odio? Diez mil kilos sobre la espalda. Cada vez que juzgamos a otros o somos juzgados por otros, se añade otro kilo, hasta que el cuerpo pesa tanto que no podemos movernos.

La Tierra es como una escuela con una sola aula en la que se agrupan alumnos de diferentes cursos.

Como nuestros pensamientos y acciones tienen consecuencias, tanto más motivo para ser afectuosos y compasivos, no temibles y dañinos. Ellos crean el destino y el futuro.

Las palabras de los otros no pueden quitarnos la dicha y la paz interior a no ser que les demos la capacidad para ello.

La gente no necesita ser salvada, sino amor, apoyo y ánimo con los que aguantar toda clase de penalidades, y así será siempre más fuerte, sabia y compasiva. No puedo proteger a los demás de las tormentas de la vida; si lo hago, no crecerán ni aprenderán.

La vida rebosa belleza exquisita. Empapémonos de ella.

El miedo es una emoción tóxica y debilitante que nos quita alegría, que sustituye por ansiedad, estrés y terror.

Cuando dejamos de reflexionar sobre lo que ya ha sucedido, cuando dejamos de preocuparnos por lo que acaso no suceda nunca, estamos en el momento presente.

El pasado ha concluido. Aprendamos de él y soltémoslo. El futuro ni siquiera está aquí todavía. Planifiquémoslo, pero no perdamos tiempo preocupándonos por él. Preocuparse no sirve para nada.

Es el libre albedrío el que nos permite decidir qué comemos, qué coche tenemos, qué ropa llevamos, adónde vamos de vacaciones.

El número de días y años que se pasan en la Tierra resulta insignificante. Lo que cuenta es la calidad de esos días y de esos años, una calidad que se mide en actos de amor y en la sabiduría alcanzada.

La gente aparece en nuestras vidas en momentos determinados por diversos motivos que tienen que ver con las lecciones que hay que aprender.

La persona iluminada se siente una con el resto de personas y seres, con todo lo que existe.

Nuestro desarrollo espiritual y nuestra alegría se encuentran, siempre, en el momento presente. Y es en el momento presente, también donde tienen lugar nuestras acciones.

El subconsciente es menos receptivo que la mente consciente a las críticas y los juicios de las demás personas y, por lo tanto, constituye una fuente de creatividad e intuición.

Cuando mire a los ojos a otra persona, a quien sea, y vea su propia alma reflejada, se dará cuenta que ha alcanzado otro nivel de conciencia.

El amor es un estado absoluto, incondicional y eterno que no exige nada a cambio.

En realidad el reino de los cielos existe en nuestro interior, y por eso toda alegría y toda felicidad sale de nuestro interior. No va a rescatarnos nadie. Al experimentar el amor verdadero y alcanzar la iluminación, nos salvaremos nosotros mismos.

Elegimos a nuestros padres, que suelen ser almas con las que hemos interactuado en vidas anteriores.

A menudo resulta que hechos del pasado lejano siguen influyendo en las relaciones actuales. Darse cuenta de las causas fundamentales de vidas anteriores puede servir para arreglar la relación del presente.

El alma no tiene raza, no tiene religión. Sólo conoce el amor y la compasión.

Hay grandes verdades, belleza y sabiduría en todas las grandes tradiciones religiosas. Conviene conocerlas todas, como un estudiante, porque un cambio de la perspectiva espiritual puede acelerar el progreso espiritual.

El amor es el componente fundamental de la naturaleza que conecta y une todas las cosas, a todas las personas.

Cuando la gente tiene experiencias espirituales intensas, casi siempre se evoca la energía del amor.

La tecnología y la ciencia son incapaces de resolver nuestros problemas. La tecnología puede utilizarse para fines buenos o malos. Sólo cuando se emplea con iluminación, sabiduría y equilibrio puede ayudarnos de verdad.

Tenemos miedo del otro. Proyectamos nuestro odio personal, nuestros fallos y nuestros errores en él. Le culpamos de nuestros problemas en lugar de mirar en nuestro interior.

El amor disipa el miedo.

Todo es amor.. Todo es amor. Con el amor llega la comprensión. Con la comprensión llega la paciencia. Y entonces el tiempo se detiene. Y todo es ahora.

Todos somos maestros y discípulos; todos somos pacientes y curanderos.

Es mediante las relaciones que aprendemos a expresar y recibir amor, a perdonar, a ayudar y servir.

También existe la recuperación al comprender las verdaderas raíces de nuestros síntomas. Nuestros miedos, incapacidades y dependencias.

La mente puede tener una fuerte influencia sobre el cuerpo, provocando síntomas, enfermedades y hasta la muerte.

La hipnosis es un estado de concentración enfocada, del tipo que muchos experimentamos todos los días.

El terapeuta es sólo un guía.

Muchas vidas, muchos maestros (1988

Las preguntas más importantes son con qué rapidez va a aprender usted sus lecciones y cuánta felicidad, cuánta espiritualidad, cuánta tranquilidad, etcétera, va a tener en su vida. Las respuestas dependen, en gran medida, del libre albedrío.

No podemos conservar las cosas materiales en la próxima vida ni en la siguiente, pero sí nos llevamos nuestros actos, nuestros hechos, nuestro crecimiento, lo que hemos aprendido y cómo vamos progresando como seres humanos espirituales.

Los religiosos nos dicen que la felicidad se logra llenando el corazón de amor, fe y esperanza, practicando la caridad y brindando bondad. En verdad tienen razón. Dadas estas actitudes, habitualmente vienen el equilibrio y la armonía.

La lección más importante que podemos aprender en esta vida es la de amarnos a nosotros mismos y a los demás de una forma incondicional. Éste es el conocimiento que nos convierte en seres divinos y es la esencia de la meditación.

La humanidad no ha aprendido el equilibrio; mucho menos lo ha practicado. Se guía por la codicia y la ambición; se conduce por el miedo. De este modo acabará por aniquilarse. Pero la naturaleza sobrevivirá, al menos las plantas.

He tratado a gente sumamente rica que era desgraciada y no tenía la menor sensación de seguridad, aunque tuviera las comodidades terrenales garantizadas hasta el fin de su vida actual. La seguridad no procede de las posesiones.

Nuestra tarea consiste en aprender, en llegar a ser como dioses mediante el conocimiento, por el conocimiento nos acercamos a Dios y entonces podemos descansar, luego regresamos para enseñar y ayudar a otros.

La interacción con los demás desde el punto de vista físico, emocional y espiritual resulta fundamental en nuestras vidas. La forma de enfocar esas relaciones determina, en gran parte, nuestro futuro.

La comunicación es la clave de toda relación humana. El amor y la franqueza son primordiales en ese proceso, pero también la seguridad, ya que, si la comunicación entraña algún peligro, la evitamos.

Comprendamos que nadie es mejor que otro. Sintámoslo. Practiquemos la ayuda al prójimo. Todos estamos en el mismo bote. Si no lo hacemos juntos, nuestros equipos se encontrarán muy solos.

Hay mucha belleza, mucha verdad y amor a nuestro alrededor, pero muy pocas veces nos tomamos las cosas con la suficiente calma para apreciarlos, como para darnos cuenta.

En verdad, la felicidad arraiga en la sencillez. La tendencia al exceso en el pensamiento y en la acción disminuye la felicidad. El exceso nubla los valores básicos.

No todo el mundo nace con el talento de un virtuoso del piano pero, con lecciones, con práctica y con mucho esfuerzo podemos aprender a tocar alguna cancioncilla.

Una criatura criticada de manera constante puede perder tanta confianza y autoestima como quien recuerda haber sido humillado en una horrible ocasión especial.

Los que habitamos este planeta no sabemos cómo van a acabar las cosas, pero nuestros actos y nuestras conductas actuales pueden modificar su resolución.

Si logramos abandonar una relación con amor, empatía y compasión, sin deseo alguno de venganza, sin miedo y sin odio, lograremos pasar página.

El verdadero amor propio no tiene por qué divulgarse o mostrarse en público. Es un estado interior, una fuerza, una felicidad: la seguridad.

Ser feliz y divertirse no es malo, ni es pecado, ni algo poco espiritual. Al contrario: no avanzarás hasta que aprendas a estar alegre.

Dar vueltas al pasado o acumular miedos respecto del futuro constituye una pérdida de energía mental, emocional y espiritual.

Nos preocupa horriblemente nuestra propia muerte; tanto que, a veces, olvidamos el verdadero propósito de la vida.

La experiencia es necesaria para añadir crédito emocional a la comprensión intelectual.

Es posible que nuestra mente diga: yo no te conozco. Pero el corazón sí le conoce.

El presente es el único momento en que podemos encontrar la felicidad y la alegría.

Tomemos las cosas con calma. Gocemos de los frutos de este magnífico jardín.

Mantén la mente abierta, la verdadera ciencia comienza con la observación.

La paciencia y la oportunidad.. Todo llega cuando tiene que llegar.

Dios está en cada uno de nosotros.

Usted no está aquí por accidente o por alguna casualidad de la naturaleza. Usted es un ser espiritual que aprende las lecciones de amor en esta escuela que llamamos tierra.

El amor es el componente fundamental de la naturaleza que conecta y une todas las cosas, a todas las personas. El amor es más que un objetivo, más que un combustible, más que un ideal. El amor es nuestra naturaleza. Es nuestra esencia

Serás amado el día en que podrás mostrar tu debilidad sin que el otro se sirva de esto para afirmar su fuerza.

Sé que hay un motivo para todo. Tal vez en el momento en que se produce un hecho no contamos con la penetración psicológica ni la previsión necesaria para comprender las razones, pero con tiempo y paciencia saldrán a la luz.

El éxito se mide por su buen corazón, o ser una buena persona. El éxito no se define por la riqueza, poder o fama. Estos estados son de carácter temporal.