Fortalece tu espíritu

Los problemas pueden ser agotadores, se requiere de dominio propio y madurez para que situaciones incómodas en el trabajo no roben nuestra paz mental.

STEPHANIE FALLA

DOMINIO PROPIO Y MADUREZ

Los problemas a los que nos enfrentamos en ocasiones pueden ser agotadores, se requiere de dominio propio y madurez para que situaciones incómodas en nuestro trabajo, no roben nuestra paz mental. Es emocionante dedicarte a trabajar en el área que te apasiona, pero no olvides que todo trabajo tendrá momentos difíciles en los que se verá probada tu fuerza de espíritu y madurez.

En ocasiones es necesario reflexionar sobre las malas situaciones que enfrentas o que en este momento enfrentas. Como seres humanos no debemos olvidar que somos simples mortales, un milagro de la naturaleza, con debilidades, necesidades básicas e imperfecciones que nos recuerdan lo vulnerables que podemos ser ante otros seres similares a nosotros.

PRACTICA LA FUERZA DE VOLUNTAD

La fuerza de voluntad es nuestra capacidad como seres humanos de controlar la voluntad, energía y esfuerzo a un objetivo definido. Es a través de la fuerza de voluntad que formamos nuestro carácter, crecemos internamente, somos capaces de elegir y nos aferramos a nuestras decisiones firmemente. Esta capacidad incluso nos reta a privarnos de algunas comodidades o hábitos adquiridos, pero es precisamente ese control el que permite alcanzar objetivos.

  • Enfoca tu energía en la solución: es bueno pensar en el problema que enfrentas, pero en ocasiones gastamos mucha energía en darle vueltas al asunto, buscar justificaciones o nos molesta la actitud y palabras de otros. Involucramos nuestros sentimientos en el problema, pero en ocasiones es una trampa de la que nunca salimos porque no enfocamos ese tiempo y energía en pensar en soluciones reales que resuelvan el problema de una vez.
  • No dejes que se filtre: si tu problema es de trabajo, pero en tu vida familiar o con amigos estas bien, no dejes que esos problemas se filtren a otros espacios en donde te sientes cómodo, querido y comprendido. Debemos dimensionar el problema y delimitarlo al área que le compete, así que deja cada problema en su lugar y soluciona donde corresponde.
  • Desahogarte: no todas las personas quieren escuchar nuestros problemas, busca a personas de confianza que te comprendan, aprecien y sobre todo te ayuden a buscar soluciones. Los problemas son importante hablarlos, sacarlos y si necesitas llorar no tengas miedo de hacerlo, todos somos vulnerables pero debemos saber ante quien serlo.
  • Regresa a tu zona segura: cuando hay problemas es bueno alejarse un poco del ambiente tóxico del problema y regresar a tu zona segura: tu casa, oficina, el parque, la playa, etc. Hay problemas que necesitan más tiempo que otros, tomar distancia ayuda a darse un respiro y tomar energías de ese lugar que nos hace sentir bien.
  • Toma decisiones: los problemas pueden volverse un mal crónico si no tomas la decisión de enfrentarlo. En ocasiones, dejamos pasar demasiado tiempo, lo ignoramos, lo evitamos para no sentir la incomodidad, pero lo mejor es tomar la decisión con madurez y eso te ayudará a formar tu carácter, adquirir experiencia en esas situaciones y facilitará las cosas a futuro.
  • Esto también va a pasar: pero no olvides que, esto también va a pasar, nada dura para siempre y lo que ahorita es el fin del mundo para ti, en un par de meses será un recuerdo acumulado en tu experiencia de vida. Todo tiene solución, lo mejor es recordar que con fuerza de voluntad y experiencia podemos fortalecernos y madurar.

Crecer, madurar, ganar experiencia, tener éxito son metas que conllevan un proceso de aprendizaje de errores y dificultades que aunque no nos agraden son parte fundamental para nuestra fortaleza de espíritu. Así que no desmayes cuando las cosas parecen no tener solución, solo estas viviendo un proceso indispensable de aprendizaje para ser mejor.