Vengo del sol - Conocimientos

Es importante hablarles de Dios, de lo espiritual sin insistir que se tiene la Verdad. El cerebro humano es como una computadora de memoria limitada.

FLAVIO CABOBIANCO

Los pensamientos de Flavio

Todos somos partecitas salidas de Dios

Flavio, 6 años.

O sea, la muerte, como final de la vida, no existe; la vida sigue, de otra manera, seguimos siendo parte de la vida que viene de Dios y que vuelve a Dios.

Flavio, 6 años.

Entre muchos destinos se forma el único destino. El destino de la humanidad. Dios no tiene tiempo. Está fuera del tiempo. Todo lo que está dentro del tiempo empieza y termina.

Flavio, 6 años.

Para ayudar a los chicos hay que ayudar a los grandes. Si los padres están abiertos, van a cuidarlos sin imponerles sus propias ideas, su visión del mundo. Lo principal es darles espacio, darles tiempo, dejarlos pensar, dejarlos que hablen. Es importante hablarles de Dios, de lo espiritual pero sin insistir en que se tiene la Verdad.

Flavio, 8 años.

Seis años después de su primera edición, con 20.000 ejemplares vendidos en español hasta 1995, traducido al alemán y al francés, y tras innumerables entrevistas periodísticas al autor y comentarios de reconocidas personalidades del campo de la ciencia, la psicología y la espiritualidad, VENGO DEL SOL se reedita por un hecho irrebatible: la cosmovisión que Flavio Cabobianco enunció en sus primeros siete años de vida conserva toda su riqueza. Más aun: a medida que pasa el tiempo, esa memoria previa al nacimiento y ese conocimiento expuesto por él, niño aún, encuentran más puntos de contacto con los postulados de los más serios investigadores; uno de ellos el Dr. Joseph Chilton Pearse, profesor de la Universidad de Nueva York, prologa su edición en inglés.

VENGO DEL SOL surge a partir de un trabajo de ordenamiento que la periodista austro-argentina Ama Hilde Brostrom realiza sobre la base de notas tomadas por Alba Zuccoli y Omar Néstor Cabobianco –padres de Falvio-, de los precisos dibujos donde Flavio ha organizado los niveles del universo y de los libritos donde agrupaba los materiales. En los encuentros con ella, Flavio, que entonces tiene 8 años, agrega comentarios a los dibujos y esquemas que facilitan la comprensión de sus explicaciones sobre temas tan inasibles como la formación de la materia, la misión al encarnar, los recorridos de las almas, la energía de los planetas y el Universo, el tiempo-espacio, etc. A medida que se adentra en ellos, Ama pide a Flavio qu ele amplíe algunos conceptos: sus respuestas, incluidas en el libro, van aún más lejos.

La aparición del libro, en diciembre de 1991, obliga a Flavio, que entonces tiene 11 años, a legitimar su condición de joven escritor. Tanto frente a sus compañeros de escuela, donde aparecía como un niño tímido y algo retraído, como ante la prensa masiva, más interesada en comprobar sus prodigiosos conocimientos que en explorarlos junto a él.

Flavio sostiene el peso de esa temprana – y abrumadora – popularidad durante un año. Al cumplir los 12, decide no aparecer más en los medios. Solo responde las cartas que le llegan – un verdadero aluvión – y algunos llamados telefónicos. Necesita vivir a pleno su último año de escuela primaria.

En la actualidad, Flavio cursa el secundario en una escuela humanística con formación filosófica. Colabora con su padre en un libro sobre Psicología Transpersonal y con su hermano Marcos en El Juego de las Sombras, un juego de rol que rescata la dualidad del ser humano. Como todo muchacho de 16 años (1997), intenta sacarle el jugo a la vida. VENGO DEL SOL sigue siendo, para él y sus lectores, una conexión directa con la Luz.

Agradecimiento a los seres humanos: Gracias por la escritura. Gracias por el amor. Gracias por el apoyo. Gracias por la libertad. Y por todo lo que me han enseñado. F.M.C.