Dador Supremo
La dulzura al admirar la grandeza del Dador Supremo es incomparablemente hermosa. Es un regalo que responde al ofrecimiento de que si buscas hallas, si pides recibes y si tocas a la puerta ser谩s bien recibido.
Las palabras que conocemos no alcanzan para denotar lo sublime del sentimiento de reconocer a la Divinidad. Palabras tales como refugio, protecci贸n, omnipresencia, perfecci贸n, as铆 como muchas otras, siempre ser谩n insuficientes para expresar algo de las inmensas maravillas del Hacedor Supremo. Valorar Su bondad es una preciosa y fresca vivencia de amor.
Pero no basta con saber que 脡l es el Oc茅ano Dador. Es deseable la certeza de que sus olas vienen y van. Que ba帽arse en Sus aguas es precioso por el disfrute que se experimenta.
Y quienes se extas铆an al entrar en contacto con este Oc茅ano majestuoso y sereno saben que al regresar a la realidad cotidiana quedar谩n impregnados de esa hermosura, quedar谩n enamorados de esa Divinidad. Y tendr谩n ojos para el encanto de cada flor, de cada forma de vida, de cada atardecer.
Se da entonces una linda interacci贸n: a mayor deleite en este Oc茅ano Divino, mayor goce de la Creaci贸n. Y a mayor disfrute de la Creaci贸n, mayor amor por este Oc茅ano. Una retroalimentaci贸n plena de magia. Un juego de ir y venir como el de las olas que descansan en la playa y regresan a su mar, un vaiv茅n que se balancea entre la admiraci贸n y el goce.
Oc茅ano de dicha, sabemos que tener confianza en ti cuando nos rodea la desesperanza, no es f谩cil. Perm铆tenos por tanto saber que en toda circunstancia, en toda dificultad, en todo lugar, en todo tiempo, en toda oscuridad, podemos gozar de tu compa帽铆a y protecci贸n.
Como el sol, eres generoso y brillas para todos.
Al igual que la luna, iluminas las noches m谩s oscuras.
Como las estrellas, multiplicas tus destellos.
Cada girasol irradia tu belleza.
Eres suave y fuerte como el viento.
Posees la claridad del agua pura.
Y eres fuego que hace crepitar la brasa.