La formula de Dios

Su libro es una ficción, reconoce, pero todas las teorías que recoge sobre la naturaleza y el comportamiento del Universo, desde la de la Relatividad.

ANONIMO

DIE GOTTESFORMEL

Dos Santos intenta probar en La fórmula de Dios

El Universo es inteligente

El Universo es inteligente y lo es a propósito. Esa es la tesis que el portugués José Rodríguez dos Santos defiende en La fórmula de Dios, una novela en la que pretende probar, parapetado tras la ciencia, que sí existe un Ser Supremo, aunque muy lejos del viejo de las barbas de la Biblia.

El Dios de la Biblia, el verdadero Dios, no existe, es una fantasía y eso es totalmente seguro. Es una creación humana necesaria para proteger, para consolar en los momentos difíciles, asegura tajante en una entrevista con Efe el periodista y novelista, famoso en su país por presentar las noticias de la televisión pública (RTP).p>

El libro, que ha vendido desde que se editó en el 2006 en Portugal más de 140.000 ejemplares y que ahora publica en castellano Roca editorial, comienza con la advertencia de que todos los datos científicos que se ofrecen en él son verdaderos y que físicos y matemáticos defienden las teorías que se exponen para apuntalar su andamiaje teológico.

A juicio de Rodríguez, ateo hasta que escribió el libro y agnóstico a partir de entonces, la ciencia es el único camino para encontrar la verdad, y, por tanto, el problema de la existencia de Dios no es religioso sino científico pero es que, además, si contradiciendo su tesis se probara indubitablemente que no existe, tampoco pasaría nada.

Si no existe, no existe. No es ningún drama, asume.

Su historia descansa en la peripecia de un criptólogo portugués, Tomás Noronha, requerido a la vez por el Gobierno iraní y por la CIA para que descifre un manuscrito que podría tener la clave de la energía nuclear barata.

Así, parte de la cita real que tuvieron en 1951 en Estados Unidos el autor de la Teoría de la Relatividad, Albert Einstein, y el primer ministro de Israel, Ben Gurion.

Es verdad que Ben Gurion le pidió que hiciera para Israel una bomba atómica, pero luego no estuvieron, como imagina Rodríguez, hablando de la existencia de Dios, ni Einstein escribió un enigmático tratado que llamó Die Gottesformel (la fórmula de Dios).

Su libro es una ficción, reconoce, pero todas las teorías que recoge sobre la naturaleza y el comportamiento del Universo, desde la de la Relatividad de Einstein a la del Caos del recientemente fallecido Edward Lorenz, pasando por las de Olbers o Heisenberg, son absolutamente rigurosas y, de hecho, admite que desde que publicó el libro se dedica sobre todo a explicar por todo el país su documentación científica.

Algunas cosas están probadas, otras son todavía teorías y muchas de ellas muy polémicas, detalla Rodríguez, que ha recurrido constantemente a los es como si para explicar conceptos tan complejos como el de las partículas de Heisenberg, que cambian si son observadas.

Rodríguez no teme que le critiquen por su atrevimiento. Tenemos que ser osados, por eso los portugueses llegamos a Asia y Oceanía. No hay que tener miedo de errar, aunque hay que intentar no hacerlo, argumenta.

La ciencia es el instrumento para entender lo que sucede alrededor. No podemos mirar el mundo con los ojos de la fe aunque eso nos reconforte, sobre todo ante la muerte de quienes queremos, insiste.

Nosotros somos solo estructuras de información. Cada persona tiene al menos un millón de átomos que pertenecieron a una persona que existió hace muchísimo tiempo. El hombre desaparecerá pero eso no es lo importante, concluye misterioso porque para saber qué se oculta tras la supuesta frase de Einstein que pone en pie la intriga, !Ya ovgo, hay que leerse el libro hasta el final.

Rodríguez es el encargado de pronunciar hoy ante el Rey Gustavo de Suecia, de visita oficial en Portugal, el discurso de bienvenida al monarca porque en su último libro, El séptimo cielo, sitúa buena parte de su intriga, esta vez en torno al cambio climático, en ese país nórdico.