LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL

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La iluminación no se alcanza después de entender la verdad. Darse cuenta de la verdad es vivir, existir aquí y ahora.

En la sinfonía de la iluminación no hay religión, ni credo, es segura, te mantiene libre, sin apegos, sin control, te conducen a la armonía interior.

La iluminación es cuando tu cuerpo está completamente en el sueño más profundo posible y tu consciencia está en la cima.

El ser completo no es la acumulación de todo. Es imposible dividir en partes una existencia entera. Está siempre aquí y siempre funcionando. Esto es la iluminación.

El ser que ha alcanzado un estado de iluminación permanente y manteniendo su alma completamente sumergida en la existencia, goza de la dicha eterna e imperecedera, libre ya de toda atadura a la acción.

Cultiva el arrobamiento como factor de iluminación.

Aquel que a través de su estado de iluminación ya no diferencia entre el alma inmortal y la existencia, ni tampoco entre el universo y la existencia; a este hombre se le reconoce como un liberado en vida.

Cuando abandonas la idea de la iluminación te das cuenta de aquello a lo que apunta la idea de la iluminación.

Hasta que no te vuelvas simple como un niño, no recibirás la iluminación divina. Olvida toda tu sabiduría mundana e ignórala por completo.

El Zen es la única religión del mundo que enseña la iluminación repentina. Dice que la iluminación no lleva tiempo; puede ocurrir en un momento.

Conocer a los demás es sabiduría, conocerse a sí mismo es la iluminación.

La iluminación es el estado de paz que sucede cuando el flujo de pensamientos se calma.

Con cuánta intensidad y cuántas veces hemos dicho «¡basta!». Ésta es la aspiración del Ser. Es la sed interior de regresar a la verdad, a nuestra verdadera dimensión. Es el reclamo a la iluminación, a ascender a un nivel más alto de conciencia.

Lo que en un estado de ignorancia se denomina consciencia, en un estado de Iluminación es llamado conocimiento; seguir el principio se denomina Iluminación, seguir las cosas se denomina ignorancia.

La Iluminación es un estado de conciencia clara y pura, un estado de Visión Espiritual directa, un estado de Conocimiento Superior.

Cultiva la energía como factor de iluminación.

Si todavía no has llegado al estado de la auténtica Iluminación, debes saber que cualquier teoría referente a dirigir la atención al interior; o sobre la introspección, es engañarse a sí mismo.

Cuando el cuerpo y la mente del monje están calmados en el arrebatamiento, aparece en él la tranquilidad como factor de iluminación.

La Iluminación Humana es el objetivo principal del budismo, de hecho su preocupación central; es el aspecto más básico y fundamental, tanto en la teoría como en la práctica.

La iluminación nunca sucede. Está ahí; siempre esta ahi. La sadhana que haces es solo para ver que está ahí. No estás haciendo sadhana para construir la divinidad dentro de ti. Todo lo que construirás es solo ego.

La experiencia Zen, de la iluminación o de Satori, trasciende toda categoría de pensamiento, no se interesa en ninguna abstracción ni conceptualización.

La liberación, iluminación o despertar no es otra cosa que intuir el innombrable estado de potencialidad total previo a la llegada de la consciencia.

Cuando el monje supervisa la mente concentrada con ecuanimidad, aparece en él la ecuanimidad como factor de iluminación.

Si puedes ver las cosas desde tu estado mental original, puede decirse que has reconocido la esencia de la mente, lo cual equivale a la iluminación suprema.

Para alcanzar la iluminación suprema uno reconoce espontáneamente su propia naturaleza original, la esencia mental que no puede crearse ni eliminarse.

El verdadero guerrero siempre cuenta con tres armas: la radiante espada de la pacificación; el espejo de la valentía, la amistad y la sabiduría; y la piedra preciosa de la iluminación.

Cuando creemos firmemente en nuestro camino, hemos alcanzado ya la iluminación.

La iluminación es tu cuerpo absolutamente relajado, y sin embargo, hay una luz de consciencia que alumbra en tu interior.

Tres venenos infunden la muerte y la perdición: el odio, la codicia y la ilusión. El Camino Moral, la Meditación y la iluminación son las vías para contrarrestarlos.

No crear falsas ilusiones es la iluminación.

La iluminación es simplemente un reconocimiento, no un cambio.

La meditación trae la iluminación, trae el florecimiento, es la expresión del ser.

La Iluminación es un estado de visión espiritual directa, intuitiva, sin intermediarios, sin intelectualización; en el cual todo se concibe clara, directa e intensamente.

Es imposible buscar la iluminación o el nirvana más allá de la mente. Tu mente es el nirvana. Puedes pensar que encontrarás un buda o la iluminación más allá de la mente, pero ese sitio no existe.

La iluminación no sólo es atemporal. También es hermosa, verdadera e indestructible. Más que cualquier cosa separable o condicionada.

Alineación es iluminación.

No es la búsqueda de estados mayores y mayores de felicidad y dicha lo que conduce a la iluminación, sino el anhelo de la realidad y la insatisfacción rabiosa con vivir algo menos que una vida plenamente auténtica.

No se trata en absoluto de practicar la meditación o de buscar la Iluminación; se trata de mirar dentro de uno mismo, de ver dentro de nuestra propia Naturaleza.

El aquí y el ahora nunca se te volverá a escapar si tienes una comprensión correcta de La Iluminación en el Zen, un entendimiento que te dará paz y calma.

El desapego es iluminación porque niega las apariencias.

El sabio no necesita de milagros para alcanzar la iluminación.

Llega al punto en que sólo quede el dueño de casa, sin que vengan huéspedes. Sólo entonces Dios, sólo entonces el estado de nirvana, la iluminación, la suprema luz, la verdad, o como quieras llamarlo, golpeará a tu puerta.

No hay razón para perder la risa. Si alcanzas La iluminación Espiritual o el estado extático, la risa es todo lo que queda.

No es que menospreciemos la idea de lograr la iluminación, sino que lo más importante es el momento actual.

Muchos caminos conducen a la iluminación, pero en el fondo sólo hay dos: la razón y la práctica.

La iluminación es la intimidad con todas las cosas.

En la búsqueda de la iluminación espiritual te das cuenta de que quien realmente eres no ha sido nunca tocado por ningún concepto o idea religiosa.

Hasta que alcancéis la iluminación confiad en vuestro Guía Espiritual.

Cuando sigue examinando e investigando el Dharma, aparece en el monje la energía como factor de iluminación.

La iluminación destruye todas las ficciones. Te deja la consciencia esencial de tu propio ser.